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Deck – Another life (2017)
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Deck – Another life (2017)

miércoles 13 de septiembre, 2017

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Escrito por: Martin Poblete

La corriente de revivalismo del hard rock noventero, que poco a poco ha comenzado a ganar fuerza entre las bandas más jóvenes, celebra la llegada de un nuevo integrante a sus filas: se trata de la banda nacional Deck, formada en 2016, que acaba de publicar su EP debut titulado Another life.

Antes de escuchar el disco por primera vez, me encontré con una reseña hecha por la misma banda. Deck se define como una banda rockera, pero abierta a fusionar con otros géneros como el jazz, el blues y el funk, con el fin de mezclarlos y dar un sabor más moderno al rock de inspiración noventera que hacen.

Pensando en una banda más orientada al jazz rock o al rock fusión, fui predisupuesto a escuchar algo que resultó ser completamente diferente a lo que salió de los parlantes. Luego de escucharlos una, dos y más veces, debo reconocer influencias plausibles de groove y de componentes blueseros, pero Deck no es bajo ningún punto de vista una banda de fusión. Estas inquietudes musicales parecieran estar más bien implícitas en los gustos personales de cada uno de los integrantes de la banda, como estuvieron en su momento en bandas notables del post grunge y el rock alternativo, como Creed, Stone Temple Pilots y Silverchair.

Y es que, justamente, los muchachos de Deck no necesitan decirnos que tienen influencias externas al rock para que su trabajo resulte interesante. Al contrario, su rescate al sonido de Seattle es de tal calidad que se defiende por sí solo.

Basta escuchar el track inicial del disco, Leave all behind, para descubrir ante qué nos encontramos: Post grunge de alta ganancia, bien groovero y potente. Es como si hubieran puesto a Glenn Hughes a tocar bajo en Creed.

El trabajo de Franco Jofré como vocalista principal es sorprendente. Realmente logra transportarnos a los años ’90 con su técnica vocal, que rinde homenaje a íconos todavía vigentes de los ’90, como Scott Stapp y Eddie Vedder.

Listen es el segundo track del álbum. Hard rock con pinceladas de blues, bien pegado, a la Slash’s Snakespit. La sección rítmica suena como debe sonar: apretada como un bloque, perfectamente cohesionada. El uso de doble pedal por parte del baterista Felipe Escalona es preciso para momentos en los que los clímax necesitan exageración.

El lado oscuro del disco llega con Hope y Dysfunctional, dos temas más cercanos al repertorio melancólico de Silverchair. Con Hope la banda alcanza uno de los puntos altos del disco, liderado por un espectacular solo de guitarra de Pablo Abreu. Este mood más serio le viene de maravillas a Jofré, que se luce con un impecable desempeño vocal en toda esta sección del disco.

Con Sober y Distant soul la banda vuelve a dar un giro y se lanza con dos temas más felices que, sin caer en la balada, mantienen una atmósfera suave y melancólica. Se percibe la mano de Stone Temple Pilots en la composición de ambos temas. Un cierre muy bien pensado para el notable debut de una banda que todavía tiene mucho para mostrar.

Las falencias técnicas son menores: una es la pronunciación del inglés, que sin ser del todo mala dista de ser excelente. Y la mezcla general del disco es un tema: en un tiempo como este, con la guerra del volumen en plena vigencia, es común encontrarse con bandas que, buscando sonar más fuerte, llegan a sonar “reventadas”. Pero cuidado con eso: no hay elemento más matapasiones para un buen disco que la saturación digital.

Fuera de eso, el disco es excelente. Quiero escuchar más material de estos muchachos.

Deck – Another life (2017)

The growing 90’s-rock revival scene celebrates today the birth of a new family member: of course I’m talking about local act Deck, formed in 2016. They just released their first EP, entitled Another life.

Before I first listened the album, I found a bio made by the band members themselves. According to them, Deck plays rock with a modern taste, influenced by jazz, blues and funk.

That was the problem: I was expecting jazz rock or fusion rock, and what came out of the speakers was something completely different. After one, two and more listens to the album, I may recognize some bluesy and funky influences, but Deck is definitely not a fusion band. These influences seems to be more a personal inquisitiveness of each one of the band members. Just like the ones some notable acts of post grunge and alternative rock, such as Creed, Stone Temple Pilots and Silverchair, had on their moment.

Deck is a great band that doesn’t need to refer to influences outside from rock to make their work atractive. Actually, their throwback style, linked to the sound of Seattle, can stand on its own.

It only takes the first track, Leave all behind, to find out what’s coming: high-gained, groovy and powerful post grunge music. It feels like Glenn Hughes playing bass on Creed.

The vocal performance of Franco Jofré is outstanding. He can really take us to the 90s with his vocal technique and phrasing, that reminisces us to living icons of the 90s, like Scott Stapp and Eddie Vedder.

Listen is the album’s second track. Hard rock with a little touch of blues, a la Slash’s Snakespit. The rhythm section sounds as it should: tight as a block. The use of double pedal on bass drum from Felipe Escalona is perfect for climatic parts.

Hope and Dysfunctional lead us to the dark side, highly melancholic, of the album. Very similar to Silverchair’s darkest songs.

With Hope the band reaches one of the high spots of the album, following the lead of an amazing guitar solo by Pablo Abreu. Jofré seems very comfortable with this mood, which shows off with a flawless vocal performance on all this segment of the album.

With Sober and Distant soul the band turns back to happier atmospheres, which are not happy enough to be tagged as ballads, but keep a soft and melancholic mood. The influence of Stone Temple Pilots can be perceived all along both songs. A very well-thought closing for a notable debut release from a band with a lot of good things to be shown yet.

There are some minor issues: the pronunciation, which is not actually bad, is far away from being excellent, and the overall mixing of the album may be a little bit too loud. We’re living the time of the loudness war, and there are lots of bands looking for a louder sound. However, it usually leads to digital clipping and a disgusting “smashed” sound. Beware of that.

Besides that, the album is excellent. I wanna hear more from this guys.

Martin Poblete
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