Foltzone – Manual (2017)
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Foltzone – Manual (2017)

sábado 20 de enero, 2018

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Escrito por: Martin Poblete

Comenzaré con un comentario impopular.

Uno de los grandes errores que cometen los músicos de rock en Chile es creer que la precariedad y el amateurismo son sinónimos de autenticidad: que el mal sonido, las composiciones mediocres y la falta de identidad musical son conductas perdonables, incluso deseables, siempre y cuando haya “actitud” de por medio. Porque de eso se trata todo, ¿no?

Por eso, trabajos como el de Foltzone y su EP debut Manual (2017) son tan agradables de escuchar. Es música hecha con conciencia de lo que implica hacer un disco. Desde la composición de los temas, hasta el sonido de la mezcla final, se percibe un trabajo de verdadera producción musical, con una intención y coherencia en relación a la estética general de la banda. Su propuesta de rock indie en inglés, cargada de garage rock sesentero y stoner noventero, sorprende por un nivel de ejecución que no siempre se ve en bandas de su estilo.

El EP comienza con Down. Garage rock al estilo antiguo, bien cochino. Se puede sentir la aspereza del overdrive en la voz y el peso de una tonelada de fuzz en el bajo. La mezcla general, cuidadosamente saturada, tiene un sonido de baja fidelidad que resulta sencillamente hermoso.

Con Lust las revoluciones bajan un poco, para dar paso a un tema repetitivo y dramático. Rock alternativo con toques stoner, al estilo de Queens Of The Stone Age, que va desarrollándose lenta y calmadamente hasta llegar a su clímax, en el que un solo de piano de Matías Fuentes hace que todo se degenere en un final falso, que reordena el tema y lo encamina hacia su final.

El trabajo de Fuentes en teclado, piano y sintetizadores podría describirse como el glaseado que cubre todo: lo suyo son arreglos bien pensados que dan intención en momentos críticos y crean dramatismo cada vez que es necesario.

Sigue el disco con The leash. Desaparece el componente retro de los temas anteriores y entra un puñetazo de rock stoner con toques alternativos. Es el sonido de riffs potentes, voces poco pulidas y un beat marcado, complementados con una composición impredecible en la que nunca se sabe bien qué giro dará la canción.

Manual cierra con A man. Conducido por el bajo a través de un riff lento y monótono, el tema crece lento y seguro, sin perder el ritmo marcado y pesado, incorporando poco a poco los demás instrumentos. Es rock psicodélico moderno, nutrido de stoner, pero demasiado bien acabado como para quedar solo en eso. Es rock sesentero, es shoegaze, es synth rock, es grunge, pero sobre todo, es psicodelia pura y dura.

Creo que escucharé el disco una vez más.

 

 

I’ll begin this review with an unpopular remark:

One of the biggest mistakes made by rock musicians in Chile is the belief that poorness and amateurism means authenticity: that bad sounding music, mediocre songwriting and lack of music identity are forgiveable, even desirable, if and when there’s “attitude” on it.

That’s why works as Foltzone’s and their debut EP Manual (2017) are so pleasurable to listen. It’s music made with awareness of what it means to make an album. From the songwriting to the final sound mix, intention and consistency with the band’s overall style is plausible. This indie rock proposal, spiced with 60’s garage rock and 90’s stoner, impresses for its unusual execution.

Everything begins with Down. Old fashioned dirty garage rock. You can feel the raspy overdrive on the lead vocals, along with a ton of fuzz on bass guitar. The overall mix, carefully overdriven, has this lo-fi sound that comes up to be just beautiful.

With Lust things slow down a bit, to give space to a repetitive and dramatic tune. Alt-rock with a stoner touch, a la Queens Of The Stone Age, which develops slowly until it reaches its climax, in which a piano solo by Matías Fuentes degenerates everything into a fake end, which regroups the song and leads toward the end.

Fuente’s work on keyboard, piano and synthesizer can be described as the icing that covers everything: his thing are the well-thought arrangements that give intention to the critical moments and build hype everytime it’s required.

The album continues with The leash. The retro feel of the previous tracks disappears and a punch of stoner rock with alt-rock comes in. It’s the sound of powerful riffs, raw vocals and a strong beat, complemented with an unpredictable composition in which you never know which way is the song going to take next.

Manual finishes with A man. Driven by bass guitar through a slow paced riff, the song builds up slow and safely, without losing its heavy and accentuated rhythm, adding one by one the rest of the instruments. It’s modern psychedelic rock, fed with stoner, but too well achieved as to be considered just that. It’s 60’s rock, it’s shoegaze, it’s synth rock, it’s grunge, but above all this, it’s pure and hard psychedelia.

I think I’m going to listen to this album one more time.

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Martin Poblete
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