Guaxe – Guaxe (2019)
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Guaxe – Guaxe (2019)

Guaxe – Guaxe (2019)

lunes 23 de septiembre, 2019

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Escrito por: Álvaro Molina

El cultivo de la psicodelia en Brasil ha sido un proceso tan fértil y selvático que parece como una metáfora de los frondosos paisajes del mato amazónico y su vasta riqueza natural. Desde el movimiento tropicalista a fines de los sesentas comandado por Os Mutantes, Gilberto Gil y Caetano Veloso hasta la evolución del bossa nova hacia la denominada ‘música popular brasileira’ con Chico Buarque, Gal Costa y Jorge Ben como máximos exponentes, es un terreno laberíntico donde es fácil perderse entre el rebosante eclecticismo, haciendo difícil la tarea de precisar un estilo de “música brasileña” en un país donde cada región tiene un sonido único. En medio de este amplio ecosistema se encuentra Guaxe, el excéntrico nuevo proyecto de pop psicodélico encarnado por Pedro Bonifrate (Supercordas) y Dinho Almeida (Boogarins), quienes reconocen que le deben su sonido ácido tanto a bandas anglo de los sesentas (e incluso de los noventas y dos mil), pero también, según ellos, a compatriotas suyos como Milton Nascimento y Belchior. Luego de sucesivos encuentros desde el 2015 (y tras la disolución de Supercordas en 2016), Bonifrate y Almeida sembraron las primeras composiciones y grabaciones que darían forma a su extravagante debut, el cual toma prestado el nombre de un pájaro nativo a la selva atlántica que se caracteriza por su hipnótico canto y por ser difícil de pillar en las copas de los árboles amazónicos.

El disco es un mestizaje entre lo tropical y lo puramente psicodélico de “nueva escuela”. Son 27 minutos de alucinaciones concebidas en las profundidades del cordón montañoso y la selva de Paraty, con “grabadoras de 4 pistas, computadores, equipamiento excéntrico, viola caipira (literalmente, una “guitarra campesina” de 10 cuerdas que es tradición en el folclor al interior del centro-sur de Brasil), niños jugando y un bosque lleno de lagartos alrededor de la casa de Bonifrate en la zona”. Comenzando con la delirante “Desafio do Guaxe” y las guitarras en reversa acompañadas del pálpito de baterías lo-fi, las voces entretejidas de Bonifrate y Almeida crean un vívido y colorido escenario de tropicalismo pulsante que choca con un espíritu orgánico de experimentación, en un intento por darle letra y música a “una metáfora sobre el canto del guaxe”. “Pupilxs” mezcla la energía y vértigo del garage rock con teclas barrocas y la rítmica electricidad de Os Mutantes hasta disolverse en “Rio Abaixo”, un “interludio” espeso de delta blues amazónico. La contemplativa “Nilo” aparece como un raga en medio de la selva, con la meditativa y nasal voz de Almeida envuelta entre los ecos de sintetizadores y melodías congestionadas de alcaloides, destapando aún más la extrañeza y cálida ensoñación que aparece en cada rincón del disco. 

“Onda” es el adictivo single confiadamente orientado hacia la convención indie, pero que vuelve a retomar las baterías oxidadas y ásperas que se trenzan con diferentes capas de efectos y reverberaciones para retorcer la mente, con Bonifrate cantando como si estuviera diez metros bajo la superficie del húmedo pantanal mientras Almeida despega en el coro, inquieto e inocente. “Avesso” destaca la firmeza con la que Guaxe maniobra de forma original sus delirios de psicodelia, creando un pasaje de folk orquestal que funciona como una contraparte ambiental para la mareada potencia del resto del disco. El cierre con los seis minutos de “Povo Marcado” y su ritmo tartamudeante acompañado de un vendaval de enmarañados trucos sonoros, logra que el disco culmine simétricamente su exótica alma. Alimentado por una seductora diversidad de colores, el debut de Guaxe es un vivo y estimulante escape hacia refugios tropicales que, obsesivamente, juegan y distorsionan nutritivamente la percepción.

 

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