Pontiacs – 4th (2018)
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Pontiacs – 4th (2018)

lunes 04 de junio, 2018

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Escrito por: Álvaro Molina

Cuando los Pontiacs se despidieron el año 2013 con la joya psicodélica de ‘Atacama Dreaming’, parecía como que el paso del tiempo estaba haciendo de las suyas. Básicamente, hubo un tiempo de descanso para que estos cinco muchachos terminaran sus cosas; proyectos no necesariamente ligados a la música, estudios, trabajo… Tuvo que pasar un período de cinco años de “receso” para que la banda volviera a acertar con su estampa personal de psicodelia y garage, ahora más madura y que sigue una dirección clara: buscar el equilibrio entre lo atmosférico, espacial y lo primitivo, distorsionado.

Entonces ‘4th’ continúa esa historia que partió el 2010 con ‘Kidnapped by Natives’ y los bríos del ritmo, la psicodelia directa, algo de blues chamánico y un sonido vintage entusiasmado por las melodías en órgano y armónica. Pero con el tiempo, los Pontiacs se fueron abriendo hacia nuevas dimensiones en ‘Bursting’ (2012) y ‘Atacama Dreaming’ (2013), abarcando entretenidas atmósferas de ciencia ficción y viajes al espacio que daban algo más para decir aparte de sus sonidos más crudos.

Y así,  “The Shaman Speaks” es el manifiesto con que se abre esta nueva aventura a la que se lanzan, donde la búsqueda del equilibrio no se siente como algo forzado o ansioso. Hay un flujo especial entre las canciones y sus detalles que hace que se conecten entre ellas sin caer en el aburrimiento. Ahora, los órganos distorsionados de sus primeros años se transforman en arquitectos de la psicodelia space rock en los épicos doce minutos de cinematografía musical de “Chapter 14”. El ritmo encuentra nuevas formas con el sonido de la tabla india en “Scipio” y los compases garage en la energía de “Mary Anne”. Instrumentales cósmicos como “Interlude” añaden algo más de mosaicos experimentales, al mismo tiempo que “Waves” abre incursiones hacia un pop psicodélico orgánico y análogo. Las expediciones a paisajes más grandes se hacen evidentes en “Velvet” y su orquestación de sonidos detallistas que son un atisbo del proceso de grabación y producción del disco, cargado de finos matices de madurez musical.

Y también está “Everything Remains the Same”; con una introducción que va creciendo en intensidad, energía y melodías pop hasta desatarse en un caos ruidoso de capas hipnóticas, donde la banda se siente como un todo con su potencia, es el punto álgido que demuestra esta dirección cenital de ‘4th’: luego de años, la música se convirtió en un equilibrio centrado en la explosividad que aún existe en el alma y espíritu de Pontiacs.

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Álvaro Molina
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