Sawken – Atharvaveda (2018)
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Sawken – Atharvaveda (2018)

martes 04 de diciembre, 2018

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Escrito por: Álvaro Molina

Aquí va un disco especial. Sawken es un dúo de Concepción que trae algo nuevo y que, seguramente, para fanáticos de las fronteras experimentales del pop, el rock y la electrónica tiene algo que decirles: Pink Floyd no es el último espacio o dimensión alcanzable, sino que hay mucho más por hacer. Nathaniel Roybal (voz, sintetizadores, guitarras, líricas y programación) y Amador Solorio (bajo y líricas) se conocieron en sus años de estudiantes en la Universidad de Concepción porque compartían gustos musicales afines, sobre todo por los británicos titanes del prog rock cuya vasta influencia ha animado la formación de tantas bandas tributo que se duermen en la pretensión “porque tocamos Pink Floyd”. Sin ir más lejos, Amador intentó en algún momento crear su propio combo de (re)interpretación de las composiciones de Gilmour, Waters y compañía, invitando a Nathaniel para que se encargara de las voces y guitarras. Quizás no sabían que se estaban metiendo en un curioso laberinto, una especie de viaje “a través del espejo” que los motivó a ponerse creativos, inventarse un sonido propio e ir más allá de la reinvención floydiana.

Pasó un tiempo y decidieron concretar más seriamente la imaginación que había surgido entre sus espacios de experimentación musical. Después de mucho ensayo y error, pulir y pulir las maquetas que eran consideradas como buenas ideas y darse cuenta de que había una especie de leitmotiv (“Atharvaveda”) que estuvo presente en todo momento el proceso creativo, se lanzaron y, al parecer, adoptaron una figura de misticismo que va más allá de adoptar un nombre que significa “tres” en lengua selk’nam (sawken) y bautizar un disco con el nombre de los textos que los Veda dedican al “conocimiento de los procesos de cada día” (atharvanas). Sí, porque en este espiritual debut hay de todo: la música pasa por diferentes dimensiones que van desde la calma psicodélica con el dream pop de “Reminiscence”, hasta el frenetismo electrónico que puede lograr desequilibrarte en el tema homónimo del disco; sin embargo, el centro logra sostenerse y se convierte en una emocionante épica de 10 minutos que, fácilmente, puede pasar por una fantasía distópica, como un cruce inesperado entre 2001: Odisea al Espacio, Solaris y Blade Runner. Pero, principalmente, sirve como el punto de exposición para adentrarse en un disco surreal, donde lo experimental se une sin miedo a lo pop o al formato de canción semi-convencional (como en “Apathetic” y los excelentes mantras en “Dejection”); aquí, los sintetizadores son los reyes galácticos que dominan sin ley la línea narrativa musical del disco, acoplándose a los paisajes oníricos con destellos de ciencia ficción que se vuelven adictivos en la voz de Roybal, perfectos para escuchar en esos momentos de escape, como tendido mirando al cielo o un paisaje que evoque algún tipo de ascetismo contemplativo.

Y también hay espacio para las curiosidades. “Welcome” es un bizarro collage de sonidos que introduce al laberíntico mundo de Sawken; una colección de samples que van desde sonidos de la naturaleza escarpada y mística, cánticos indígenas, ecos siderales, pasajes televisivos e incluso la famosa exhortación de Juan Pablo II a los jóvenes chilenos en 1987 (“No tengáis miedo, ¡de mirarlo a ÉL!”), recurso que funciona casi como una invitación a mirar los fantasmas y espectros que habitan dentro de ‘Atharvaveda’. Y si este inicio logra instalar un ambiente enrarecido y sugestivo, no es casualidad que “Apathetic (Reprise)” sea el inquietante cierre “ummagummesco” para un disco de vanguardia que es adictivo, donde cada escucha, cada detalle, cada momento de experimentación puede tener una nueva interpretación a medida que se va escuchando en rotativa. La exquisita mezcla y masterización a cargo del estudio Kotrachmedia (Chillán) lo convierte en un trabajo que es imprescindible de escuchar de manera inmersiva, con el oído atento al cosmos de pequeñas particularidades sonoras que atraviesan estas ocho canciones. Por ahora, los Sawken se preparan para presentar ‘Atharvaveda’ en vivo, invitando a cualquiera interesado en esta experiencia sónica de fantasías que trae nuevos aires para la escena chilena. 

 

(Reseña en inglés)

Here comes a special album for y’all. Sawken are a genre-bending duo from Concepción, living their own spaced-out fantasy and bringing something that aims to fans of the experimental fringes of pop, rock and electronics: Pink Floyd isn’t the final frontier or dimension to reach, there’s much more to be done. Nathaniel Roybal (voice, keyboards, guitars, lyrics and programming) and Amador Solorio (bass and lyrics) met on their days as students in college, sharing a love for music and, overall, the prog rock titans from Britain, a band whose influence has spawned so many tributes that keep to themselves “because we play Pink Floyd, man”. Furthermore, Amador even tried to create his own band to (re)imagine Gilmour, Waters and company’s compositions, inviting Nathaniel’s voice and guitars to join him. Maybe, they were not aware of beginning a creative maelström and rambling vortex, a trip “through the looking glass” that motivated them to craft an original, yet eerie sound to take a step further from reimagining the Floyd. 

So time passed  by and they decided to nail down their imaginative, brand-new world of experimental psychedelia. After some trials and errors, polishing and brightening of their demos considered as good ideas and figuring out that there was some kind of leitmotiv (“Atharvaveda”) present throughout the whole process, they stepped out from the dark and, apparently, adopted a type of mystical ethos that goes beyond the name of the band (sawken stands for “three” in selk’nam language, an aboriginal and extinguished culture from Tierra del Fuego) and the album title baptized after the Veda’s book of “everyday knowledge” (atharvanas). Yeah, because in this spiritual debut album there’s plenty to see: the music navigates through different cosmic dimensions that range between the psychedelic calm and dream pop of “Reminiscence” and the chaotic, unnerving ambient-noise of the album’s namesake song; however, the center holds and morphs into an exciting 10-minute epic that easily reminisces a dystopic fantasy, an unexpected cross-breeding between the worlds of Solaris, 2001: A Space Odyssey and Blade Runner. But mainly it serves as a point of exposure to enter the surreal world of this album, where experimental meets pop and (semi) conventional song structures (as in “Apathetic” and the excellent mantric voyage of “Dejection”); here, synths and keyboards and programming are the galactic kings that dominate without mercy the musical narrative, locking into the oniric and sci-fi glows of Roybal’s vocals, perfect tunings to listen to on escaping moments, as laying down watching the nightsky or any kind of sight that evokes some ascetic contemplation.

And there’s also some room for more curiosities. “Welcome” is a bizarre collage of sounds that introduce the warped labyrinth of Sawken; a collection of samples that include field recordings of mystic natural landscapes, indian chants, astral echoes, TV voice-overs and even the famous exhort from Pope John Paul II to Chilean youngsters in 1987 (“No tengáis miedo, ¡de mirarlo a ÉL!” / Don’t be afraid, ¡to see HIM!), a resource that perfectly manages to become an invitation for unravelling the spectrum of ghosts inhabiting ‘Atharvaveda’. And if the album opens up with this kind of dazzling sounds, it’s no surprise that “Apathetic (Reprise)” is the disturbing, “ummagummesque” closing act for an adictive avant-garde album, in which every listen, every detail, every moment of experimentation is worth another listen to seek out a new alluring meaning or whatever. The exquisite mastering and mixing made by Kotrachmedia studio (Chillán) makes this album an essential and immersive listen, carefully listening the infinite cosmos of little gestures and sonic technicalities that live through these eight songs. Nowadays, the boys from Sawken are preparing themselves to present ‘Atharvaveda’ in live format, inviting everyone interested in their eerie, magical and whimsical experience.

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Álvaro Molina
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