Roli Urzuá de Fiskales Ad Hok: “Retomamos lo que habíamos dejado de hacer: tocar harto y con nuestros amigos”
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Roli Urzuá de Fiskales Ad Hok: “Retomamos lo que habíamos dejado de hacer: tocar harto y con nuestros amigos”

Roli Urzuá de Fiskales Ad Hok: “Retomamos lo que habíamos dejado de hacer: tocar harto y con nuestros amigos”

domingo 31 de marzo, 2019

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Escrito por: Matías Burgos

Desde 1986 o 1987, dependiendo de dónde se lea o quién lo cuente, Fiskales Ad Hok han encontrado la forma de mantenerse juntos frente a la vorágine asesina que es ser banda en Chile. La persecución y violencia de los ochentas, la crisis de identidad nacional en los noventas, la ilusión y el derrumbe de la primera década de los 2000, todas fueron etapas que se vieron inevitablemente retratadas en su música, escupiendo la rabia que muchos sienten hasta hoy.

Sin embargo, la anti institución de Fiskales ha visto tiempos turbulentos en los últimos años. Rompieron con su manager, anunciaron un breve retiro de los escenarios que deslizaba un claro desgaste interno, sin música nueva y con su bajista haciendo vida en el sur a distancia de sus compañeros.

Conversamos con Roli Urzúa (51), bajista fundador que habló de cómo los golpes originaron un disco pronto a salir, de su alejamiento que pudo ser definitivo, de las viejos y nuevos públicos y la invitación a tocar en Lollapalooza que al fin aceptaron.

Sonidos Ocultos: Tenía entendido que vivías en Puerto Varas. ¿Sigues allá?

Roli: Este año y hasta mitad del próximo voy a estar en Santiago. En el campo me es complicado mantenerme, no tengo pega allá y como tenía que viajar a cada rato a tocar, nadie me iba a dar trabajo. Estoy inventando cuentos para poder seguir avanzando en el campo y mantenerme activo con la banda.

SO: A fines de 2016, anunciaron un receso para preparar un nuevo disco. Pero se pusieron a tocar más que nunca y en todos lados. ¿Qué pasó que retrocedieron en esa idea?

R: Bueno, pasó que hubo una crisis bastante profunda en Fiskales. Fue un período en el que yo me había ido de la banda, pero estaba cumpliendo compromisos por unas fechas pendientes. Personalmente, ya no daba más con la condición de la banda en ese momento.

SO: ¿Tuvo que ver con las giras y el cansancio?

R: No, era por el manejo que tenía la banda que yo creo era súper ajeno a nosotros. Cometimos el gran error de delegar todo eso a otra persona y se perdió el alma en Fiskales, eso sentía. En ese momento reaccionamos, sacamos el problema de nuestras vidas y retomamos lo que habíamos dejado de hacer: tocar harto y con nuestros amigos, meternos más en rollos de la banda con nosotros mismos y de nosotros con Fiskales. Esa hueá nos motivó caleta y nos tiene así, sumamente embalados.

SO: En febrero lanzaron un video con lenguaje de señas de un nuevo tema, “El Canto”, primer single del disco que viene. ¿Cómo surgió la idea?

R: Eso salió de nuestro trabajo con el sello Pulpa, ahora se está usando mucho. En el camino, me he dado cuenta de que hay gente sorda que se pone en contacto con el parlante, con el escenario. Y a través de las vibraciones manejan los ritmos. He conocido más de un par de casos de gente que se comunica con la banda sintiendo así la música.

SO: El disco, anunciado hace rato ya, se llama “El Flagelo”. ¿Qué lo ha demorado, van a lanzarlo finalmente?

R: Ese disco ya está grabado en su mayor parte. Lo que ha demorado es la parte del Álvaro, que siempre se tarda un poco. Pero también nos afectó el haber trabajado el disco a la distancia, cuando yo estaba en el sur en la soledad. Estaba ese abismo entre mi postura y la de Fiskales, ese era nuestro flagelo. Ahora el Pelao (Álvaro España) se ha involucrado mucho más, lo ha apreciado y hemos avanzado.

SO: ¿Qué nos puedes adelantar del disco?

R: Creo que va a salir a fines de mayo. Es bien variado, tiene un montón de temas. Hay uno, que probablemente será el segundo corte que vamos a publicar, donde metimos bronces, sin caer en el ska pero es bastante curioso y bien power, quedó muy bonito. Trabajamos con músicos de lo que era Sandino Rockers y tocamos con chicos de Sonora de Llegar.

SO: Después de lo que ha pasado en este tiempo, ¿en qué etapa sientes que están ahora?

R: Estamos súper motivados, está muy viva la cosa. Aparte de la banda, estamos todos ocupados haciendo hueás, de hecho echamos mucho más de menos el poco tiempo que tenemos para tocar. Porque antes vivíamos todo el día para la banda. Ahora está muy repartido todo entre familias, trabajo, proyectos personales. Pero toda esa funcia es también Fiskales, nos involucra y es parte de nuestra banda. Cuando estoy haciendo algo que no tiene nada que ver con eso, estoy tarareando un futuro tema.

Si no hubiera armado Fiskales Ad Hok, no sé qué habría sido. Todo lo he aprendido a través de este grupo de hueones que empezamos a conversar en la esquina, escondiéndonos de los pacos. De ahí para adelante no lo hemos soltado, uno funciona con eso y se involucra emocionalmente, familiarmente, socialmente con lo que es Fiskales.

SO: Cuando dejaron de manejarse a través del Marihuana (Fernando Sánchez), se supo en todos lados, pero no dieron mayores explicaciones. ¿En qué contexto pasó ese quiebre entre ustedes y él?

R: Esa situación fue una hueá por la que yo me había alejado. En lo personal, me había alejado de mis principios, me había alejado de tocar con mis amigos. Estaba metido en un circuito que ya no me acomodaba, estaba vencido el sistema interno. El Marihuana en un momento hizo muy bien la pega, pero después no me representaba en lo absoluto. Los chicos estaban cómodos, los veía así, pero yo no y eso nos distanció. Después, todos se dieron cuenta, sobre todo el Memo (batería) y reaccionaron. Ese accidente nos juntó de nuevo. Pero estuvo a punto de acabarse todo.

SO: También los golpeó el caso del concierto de Doom (Sánchez produjo un concierto de la banda británica, donde murieron 5 personas aplastadas y golpeadas en una avalancha humana). A ustedes los culparon de ser cómplices pasivos y encubridores.

R: Yo creo que en eso había partes súper encontradas. Hubo mucho orgullo al resolver situaciones que condujeron a un desenlace tan terrible como ese. Yo personalmente me comuniqué con las familias de los cabros. El problema puntual fue que Álvaro, en condición de amigo, fue en primera instancia a apoyar a Fernando. Eso tan apresurado ofendió a mucha gente y con justa razón, la gente puede pensar y opinar un montón de hueás. Ese apoyo para mí fue un error. Pero de ahí a decir que somos unos asesinos, hay una diferencia muy grande. Hubo amenazas de muerte y un montón de cosas, asustaron a mi familia. Pero son cabros chicos que no piensan en lo que están haciendo, como están escondidos detrás de un computador amedrentan a los dueños de los locales, bajan conciertos, hacen jugadas sucias.

SO: No entienden mucho lo que pasa en realidad…

R: Cuando tu traes una banda de afuera, la gente piensa que vienen gratis o que atravesaron el Atlántico nadando. Nunca se les ha explicado que hay un costo, creen que esa plata te hace ser un empresario del rock, pero esas cosas las gestionan agrupaciones punk que están haciendo tocatas, están haciéndose cargo de la autogestión, del hazlo tú mismo. Pero cuando la hacen ellos o nosotros mismos, en vez de apoyo mutuo se arman conflictos, con avalanchas y faltas de respeto. Por otro lado, hay abusos de estos pseudo agentes de seguridad que se toman las atribuciones de golpear al público. Hay mucho orgullo, onda “te voy a cagar porque voy a entrar gratis a tu tocata”, con el otro hueón que dice “no, a mi tocata no entrai gratis, a mí no me cagai”. Esa hueá causó la pérdida de 5 cabros. Creo que va a ser muy difícil de recuperar el apoyo mutuo. O sea que, si hay pacos, yo me porto bien, pero si lo hacemos nosotros mismos, me porto como las hueas.

SO: ¿Qué crees tú que ha cambiado en el público del punk y el rock?

R: Nunca fuimos una banda que cultivara la música punk. Es por política, por letras, que nos hemos acercado a eso y yo tengo afinidad igual, fui punk y me encantaba. Pero Fiskales es una banda de rock, tocamos desde El Perro Del Regimiento, que es una canción doom metal, pasando por Río Abajo. Las dos no caben dentro de lo que es un punk rock. Pero sí nuestro púbico tiene mucho que ver con eso y fue la escena donde nos desarrollamos. Hay escenas que tienen mucho que ver con la acción y la reacción, la involución y la evolución. La escena hardcore que salió en los noventas fue anti Fiskales, anti Políticos Muertos, porque donde estábamos era un ambiente muy violento, en cambio lo de ellos fue más pro. Y fue una respuesta musical y política, muy constructiva a la cuál yo asistí, de la que aprendí y adquirí muchas cosas de las que soy ahora.

SO: Terminaron retroalimentándose de eso…

R: Claro. Y esa hueá solidificó la escena del hardcore hasta hoy. En cambio, el ambiente punk de ahora lo encuentro venenoso, se están carcomiendo entre ellos. Un montón de hueones que se creen muy puristas y van a quedar solos, porque hoy día su ideología los lleva a eso. “Yo soy más punk que vo”. He visto grupos de amigos que se están separando, se critican entre ellos y se carcomen.

Hay cabros chicos que están metidos, motivados, hay gente que sí le importa la música. Pero hay otros que, con su purismo, están atrayendo a gente conflictiva, que los quiere matar. Se ha faltado ese respeto. Esa escena hardcore contra Fiskales, tuvo una reacción súper pro, de esa propuesta salió una respuesta musical completa. Esta no tiene absolutamente ni una hueá, solo mala leche y palabras, mala onda, acusaciones. No veo escena ni música. Y si la hay, la tocan encerrados y se odian mutuamente. No creo que dure mucho.

SO: Hablando de nuevas audiencias, este domingo tocarán en Lollapalooza. Los habían invitado en varias ocasiones y una vez los mandaron literalmente a la chucha en sus redes sociales. ¿Qué pasó esta vez que aceptaron?

R: Mira, voy a hablarte francamente desde mi postura. Económicamente, me interesa ese concierto porque voy a usar esa plata para un instrumento nuevo o mis proyectos personales. El concepto de festivales nunca me ha gustado, solo disfruté el RockOut en 2014, cuando vino Melvins, ahí fuí como cabro chico y de groupie. Entonces, Lollapalooza cumple una función económica que me sirve para surgir en otras cosas. Después de tocar, me voy a ir a mi casa, no tengo nada que ver con el resto de lo que es esa hueá.

Pero es algo de gustos. Prefiero estar en una mesa, tomando cerveza con mis amigos y que me llamen al escenario a tocar, sintiendo el sonido del amplificador directo. Eso de los escenarios gigantes… no me puedo cerrar y no lo haré, pero esa es mi opinión.

SO: Igual está el costo de imagen, la gente que los criticó y los critica aún por haber aceptado tocar ahí.

R: Desde que tengo uso de razón, siempre se ha dicho que Fiskales somos unos vendidos, unos cuicos, de todo. Pero es parte de la hueá, lo pueden decir, ¿por qué no? Yo cuando chico era igual de descalificador, están en su derecho. Cuando sacamos “Traga”, lo hicimos con una multinacional y también nos trataron de vendidos. Amigos de ahora, que en ese tiempo andaban con poleras que decían “Fiskales vendió el punk”. Nosotros quisimos hacerlo porque nos dieron las condiciones para grabar análogamente. Al final, ese ahora es el disco ícono de la banda.

SO: Entonces, al final estas oportunidades las toman porque las aprovechan para su proyecto, no por el afán de marcar presencia o un hito…

R: Con más de 30 años tocando, ¿tú crees que tengo alguna pretensión de ser una estrella de rock y volverme famoso mundialmente? Ya he tenido suficiente, lo he pasado la raja, lo he pasado mal, lo he defendido, ha sido mi vida. Pero ahora estoy más interesado en que me salga mi casa. Fiskales Ad Hok nació con nosotros ensayando, tocando para nosotros, por lo que si morimos así para mí es un círculo maravilloso, perfecto. Esa ambición de marcar tendencias… no, ya estoy viejito.

SO: Además, estay viejo para andar pescando las críticas…

R: No, si las pesco y las escucho. Pero la verdad de las cosas, no me afectan.

SO: Ustedes van a tocar en el escenario principal, de día, temprano en la tarde. ¿No les molesta que los pongan en ese espacio?

R: Jaja, mira… como te digo, yo voy a tocar y después en la tarde me voy a abrir la pizzería, tengo que trabajar, por lo que me beneficia. No tengo ningún problema, de hecho, por mí feliz que en todas las tocatas nos dijeran que abramos, porque aguantarse hasta el final, ser los últimos, es lo peor. Siempre tenemos que tocar al final. ¿Qué requiere eso? Estar aguantando de no tomar mucho, moderarse, mucha espera, es sacrificado. Pero estamos obligados a siempre cerrar los conciertos. Ahora estoy feliz, el domingo toco tempranito y me voy a trabajar, sin tener que pagar reemplazo en la pega.

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Matías Burgos
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