El pasado jueves 29 de marzo la banda nacional Lagunas Mentales lanzó su álbum debut homónimo en la sala SCD de Plaza Egaña en una jornada marcada por temas hipnóticos y simples, una atmósfera psicodélica y mucho pelo sacado de los años sesenta.
Un poco pasadas las 9 de la noche, se paran en el escenario cuatro chascones, con pelos y barbas largas, camisas desabotonadas y actitud relajada, entre medio del humo que inunda el espacio teñido de rojo y morado por las luces, en silencio. El público de la SCD espera expectante mientras Gouch (guitarra y voz) prueba que los efectos de su guitarra estén bien nivelados, antes de comenzar con los arpegios iniciales de “Tomorrow I don’t know”, tema que también abre el disco. La guitarra mantiene todo en vilo por unos compases, hasta que la batería de Lilo da la entrada al resto de los instrumentos: un bajo a cargo de Yoryi, y una segunda guitarra y teclados a cargo de Jose, quien se integró recientemente a la banda y que no estuvo para cuando se grabó el disco en el 2016.
Gouch canta sobre nadar en lagos de la mente mientras esa es la propuesta del show: es íntimo, es envolvente y es hipnótico. Para lograr este efecto, la banda se vale de guitarras secas, sintetizadores que a ratos tiran secuencias espaciales, un bajo minimalista, y una batería que acompaña con ritmos sólidos los riffs y las repeticiones largas de acordes. Todo concluye en una experiencia mántrica para ellos y el público.
Los propios músicos definen su estilo como Easy rock (en referencia al minimalismo de sus temas y a lo fácil que es escucharlos) y eso lo demuestran no sólo en sus composiciones, sino también en su propuesta escénica y en sus personalidades arriba del escenario. Con pocas y breves interacciones entre ellos y con el público, la banda se mantuvo inmersa en sus canciones. La escenografía era sobria y tenía lo justo y necesario para crear una atmósfera que no dejara indiferente a nadie: los instrumentos, un par de atriles, luces de colores fuertes, y humo, mucho humo. Las energías no eran para hablar ni entregar mensajes fuera de la música, todo se iba en el trance que creaban para ellos y los asistentes. El show buscaba la intensidad en la simpleza.
El disco tiene seis temas, en los que se ve una clara influencia a las canciones guitarreras y llevables de Neil Young, a la estética de la psicodelia setentera y a referentes actuales como Kurt Vile (de quien se declaran seguidores), pero en el show de lanzamiento tocaron diez. Incluyeron cuatro composiciones extra que aún no serán lanzadas y que se agrupaban fácilmente con las otras por el efecto que causaban y por la estética que las movía.
El show se hizo corto y se sintió como un viaje sin muchos entremedios, el punto alto fue la cuarta canción y la única del disco que había sido publicada antes: “La Penita”.
Con un show minimalista e hipnótico Lagunas Mentales coronó la publicación de su primer álbum, que viene a entregar psicodelia guitarrera para abrirse paso en la industria nacional con un sonido definido y oreja. Ahora, que las canciones están afuera y prometen un buen futuro para esta banda que busca trances y viajes mentales, habrá que estar atentos.
Fotos y Review por Felipe González (Staff SO)
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