Adelaida y Riviera Gaz: potencia y experiencia
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Adelaida y Riviera Gaz: potencia y experiencia

lunes 02 de julio, 2018

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Escrito por: Felipe Gonzalez

A las 12 de la noche del pasado viernes 29 salió Adelaida a tocar frente a un Bar Loreto casi lleno. Abrieron el show con Columpio, primer tema de su último disco, Paraíso, con el que demostraron sin rodeos por qué son una de las bandas nacionales más exitosas de los últimos años.

Durante casi una hora, la banda, que hace unos días ganó el premio Pulsar a Mejor Artista Rock, revisó temas de sus tres discos con una pulcritud y energía insalvable en un show redondo. Todo estaba bien pensado y regulado; la batería, de Gabriel Holzapfel, estuvo implacable y cuadrada, no perdió la constancia, ni la fuerza, en ningún momento; Naty Lane, en el bajo, mantuvo un piso de potencia que se mantuvo como sustento de los temas en toda la jornada; y Jurel Sónico hizo gala de sus, rigurosamente elegidos, sonidos de guitarra y de voz.

Todo confluía en una masa de fuerza que revolucionaba los parlantes del Loreto, mientras, la banda entregaba su propuesta derrochando pasión y seguridad, no dejando lugar a dudas de que son de las bandas nacionales con mayor proyección comercial e internacional (no por nada en los próximos días partirán su primera gira a Asia).

Luego del frenético show de los porteños, vino el turno de Riviera Gaz, supuestamente, el número principal de la noche. La banda del batero de Sonic Youth repasó los temas de su único disco de estudio, Connection, a lo largo de un show potente y minimalista que no se vio favorecido por el contraste que tuvo con Adelaida. Por poco más de una hora, los músicos mostraron su experiencia y calidad interpretativa, se permitieron unos breves intercambios con el público y revolvieron algunos cerebros con riffs que daban para largo.

El concierto fue un buen contrapunto de dos tipos de bandas, por un lado, los más jóvenes, que sienten el hambre de comerse al mundo y tienen el sentido de entrega que esto supone, y, por el otro, el de los experimentados por quienes no pasa la ambición, pero sí la destreza técnica y el conocimiento del escenario. Son dos números en épocas distintas de su carrera y de sus vidas, obvio. A ambos no se les puede pedir lo mismo, pero está claro que unos dejan con el pulso acelerado a la audiencia, y que los otros llegan a una impresión que tal vez sea un buen recuerdo.

 

Fotos por Javier Middleton

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Felipe Gonzalez
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