El ritual de Wild Parade e Icarus Gasoline en Bar de René
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El ritual de Wild Parade e Icarus Gasoline en Bar de René

lunes 09 de abril, 2018

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Escrito por: Álvaro Molina

La cita era el viernes 6 de abril en la peregrinación del Bar de René. La fecha arremetía con dos bandas especialistas en el hard rock y la psicodelia stoner chilena. Wild Parade e Icarus Gasoline derrocharon energía, potencia y explosividad musical en el recinto de Santa Isabel con un show que prometía y que dejó todo en la cancha para cumplir cualquier expectativa.

Sonaban Corrosion of Conformity, Pantera y Metallica en la previa y empezaban a correr los ríos de cerveza mientras la gente fuera y dentro del local encendía el ambiente donde se auguraba el entusiasmo para una presentación de calidad. Por la tele pasaban Hellboy 2 mientras el escenario del ritual comenzaba a armarse. Llegaban las bandas, se posicionaban los instrumentos, comienza a llegar el público e Icarus Gasoline arremete con el zarpazo inicial. Suena “Vivir con Fe”, obertura de su último disco ‘Púrpura Esencial’ y la noche en Santa Isabel comienza con un público apañador y que enseguida se sumió en el trance de los magallánicos.

Con la seguidilla de temas de su último trabajo (“Vivir con Fe”, “Mientes Mal” y “Diamantes”), Icarus Gasoline abrió las puertas de los misterios musicales de ‘Púrpura Esencial’. Las canciones corrían fácilmente unas con otras y el show se iba armando con ganas y energía, disparando la explosividad de “Money or Love” y “Amor Psicotrópico” que se fundía en la experimentación y progresividad expansiva de temas como “Amigo Fiel”. Una presentación que nunca perdió el rumbo y se sostuvo en un show que no dejó nada en el tintero. Los Icarus dieron lo mejor de su estilo, ondeando entre lo nuevo y el stoner más pesado de antaño, finalizando con el mazazo de “Radio”, tema perteneciente a su primer trabajo “Lo Desaparecido”. Redondo, preciso y explosivo, lo entregado por los magallánicos en el recinto de Santa Isabel fue sin duda una espectacular demostración de madurez y compromiso sonoro.

Si ya habíamos terminado con la cabeza remecida luego del show de Icarus Gasoline, la potencia que venía a entregar Wild Parade no se quedó atrás. Con el local lleno, el público entregado y la fiereza de su sonido, el tridente de Sam, Antaños y Nes lo dejó todo para demostrar el por qué de su entrega hacia las fronteras más pesadas, ásperas y enérgicas del rock & roll. Sonaron, entre otras, “Suicide Politics”, la sabbathesca “Land of the Lost” y el thrash de “No Vote”. En cada uno de los cortes tocados por Wild Parade esa noche, se derrochó esa particular potencia que encendió el mosh entre los asistentes, retumbando y temblando los suelos del local. Más aun, cuando la banda presentó un nuevo tema, acusatorio, despiadado y agresivo, se desató un infierno de explosividad que no dejó ninguna expectativa incumplida. Ya cerca del final, cuando la lluvia de cerveza se cernía sobre el público y la banda estaba entregada, llega la última embestida con “Nomads”, quizás el punto más alto de toda una noche que sacramentó el ritual del ruido y la aspereza.

Una cita de culto, en la que ninguna cabeza quedó estática, nada impávido y todo se arrojó hacia la catarsis y la ferocidad de las fronteras musicales que estas dos bandas saben manejar y saben cómo aplicar para dejar a un público completamente extasiado y entregado a la consagración.

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Álvaro Molina
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