Adelaida – Animita (2020)
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Adelaida – Animita (2020)

Adelaida – Animita (2020)

lunes 04 de mayo, 2020

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Escrito por: Matías Burgos

Como es usual, varias bandas habían preparado el lanzamiento de nuevos discos para el primer trimestre de 2020, incluyendo las actividades para promocionarlos. Fechas en vivo, gestiones de prensa, viajes por regiones y el extranjero, todo eso que a pocas semanas de comenzar marzo se fue al carajo por un virus que va tragándose los días. Así y todo, algunos artistas han optado por seguir la marcha dentro de lo posible y así lo hizo Adelaida, quienes sacaron “Animita”, su cuarto álbum, en medio de la pandemia.

Desde su base en Valparaíso, Jurel Sónico (voz, guitarras, sintetizador y pandero), Gabriel “Lele” Holzapfel (batería, voz y sonidos concretos) y Naty Lane (bajo, voz, coros y teclado) ya habían dado a conocer tres singles de este trabajo. Uno de ellos es “Perdida”, que abre con aura nirvanesca de acordes bien marcados, para después relajarse en el fraseo reverberante que corta a través de un amplio espacio sonoro, logrado con una cuidada producción detrás. Claramente, no se esconden las estructuras pop, que son parte desde siempre en el conjunto, pero están bien diluidas en electricidad y salvan de volverse monótonas.

Denotando también sus influencias punk, “Kraken” saca los aires de puerto con voces agresivas y azotes a la bataca, incluyendo un outro con guitarra acústica y silbido incluido innegablemente noventero. “Efervescencia”, una pieza electropsicodélica, engancha con su infeccioso beat y los espectros del sintetizador, mezclados con el ruido ondulante de cuerdas distorsionadas al fondo.

“Mundo” patea la puerta en onda new wave y más alternativa, tornándose incluso pesada a ratos como buena anticipación a “Valhalla”, que humea una vibra tribal filtrando con algo de crispado stoner. A estas alturas, al menos en este álbum, queda claro que Adelaida toma sonidos de todos lados y revuelve sin asco ni miedo, gestando temas dinámicos y por sobre todo bien formados.

“No Hay Daño”, tiene a Chini.png como invitada en las voces, quien canta suavemente sobre una base que alterna relajo y psicosis, una dicotomía reflejada en el coro “se puede matar sin dañar, no por dentro, no por fuera”. En “Coral”, absolutamente todo dice playa y mar: el golpe surf rock de la caja, las guitarras como olas rompiendo, la letra y los sintes sumergiendo las orejas en el agua, logrando lo que promete el título.

Un riff folkie se asoma en “Fantasma”, quizás la canción más fresca del LP donde las cuerdas acústicas van a la par con las eléctricas, recurso usado antes pero que acá pega preciso. Un corto tétrico y ecléctico, “La Manda” se tira al pozo oscuro y quién sabe, pudo haber sido un track más largo, pero funciona como pequeño escape al otro lado. “Ciego y Sordo” surge justamente desde esas sombras, siendo más experimental y jugada además de mostrar el rango potente de la voz de Jurel Sónico, apartándose del marco pop antes apuntado.

Con samplers e incluso arreglos de violín, “Ya Siento (Que Vienen Por Mi)” se percibe algo reciclada en un disco donde cada tema propone algo diferente, pero igual logra destacar con sus capas y capas de sonido que proveen la emoción. Cantada por Naty Lane, “Yo Tenía” podría parecer algo ingenua en otras circunstancias, pero en la contingencia de pandemia parece dar justo en el blanco con su letra y ritmo para moverse bailando en casa.

El cierre suena trasnochado en “Estrellas de Mar”, un final acústico con arena de Valpo, embriagado entre el amor y el fatalismo que da despedida al disco con una buena luz. Y es que, en ese sentido, Adelaida no le falla: las composiciones son bien dirigidas, se nota un cálculo hasta lo más mínimo, desde la calidad del sonido hasta el orden de los tracks, pero no por eso está desprovisto de inspiración. A la banda, afortunadamente, parece importarle una mierda hacer un disco de rock y está demasiado ocupada en dar forma a su propia obra que, en “Animita”, alcanza otro punto destacado.

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Matías Burgos
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