Arteaga – Necromance (2018)
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Arteaga – Necromance (2018)

miércoles 17 de octubre, 2018

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Escrito por: Álvaro Molina

Los Arteaga han seguido un camino sinuoso en sus casi seis años de actividad. Lo que partió como un intercambio de riffs y tragos sabbathescos que se paseaban por el punk y la psicodelia, hoy encuentra un nicho que parece ser la posición más cómoda para el grupo. Si con los volúmenes anteriores ‘Agradable’ (2015) y ‘Dios Sol’ (2017) demostraron que podían arrastrar, estirar y oscurecer su sonido, en este tercer ritual logran dar en el clavo para hacer la música que verdaderamente quieren hacer, utilizando recursos conceptuales nacidos en delirios de profundis y realizando, de manera tácita o irónica, un culto excéntrico lleno de innuendos a la sexualidad satánica.

El trío compuesto por Francisco González (bajo y voz), Domingo Lovera (batería) y Sebastián Morales (guitarra) encendió el technicolor y se propuso mezclar diferentes sonidos que ya habían explorado anteriormente. Sin embargo, ahora la aventura se convierte en un paisaje laberíntico, oscuro y pesado, sin dejar de lado los destellos de psicodelia y rock ácido que matizan y les permiten crear una suerte de “sonido propio”. Tomando eso en cuenta, este disco que tributa el romance y coqueteo con la muerte inicia a través de los grooves pesados que se invocan en “Espejo Roto”. Como algo súbito, el trío no se demora en establecer lo que será el resto de las canciones. En esta obertura los ecos del bajo suenan más pesados que nunca, la batería machaca, arrastra y bombardea mientras las guitarras oscilan entre el riff más duro y el resplandor ácido. Como ya es tradición en el sonido de Arteaga, no se sabe qué mierda es lo que canta González en las canciones, pero da la idea de que es un recurso utilizado para densificar las tinieblas que habitan en su forma de hacer música.

Canciones como “Marcela” y “Ritual Eléctrico” ya habían sido insinuadas en ‘Horror Vision Live’ , un registro en vivo que también sirvió para adelantar lo que sería la dirección que Arteaga tomaría eventualmente; saturación de fuzz, garage que resucita el espíritu rebelde de los MC5 y un doom intenso que trae de vuelta los orígenes de este estilo que, por estos días, se está haciendo un respetable espacio como escena en Latinoamérica.

Pero también hay un espíritu conceptual que la banda estrena en “Necromance”, tema que resume en alrededor de seis minutos el estilo que domina el disco; el inicio es siniestro, las voces hacen el pregón mortuorio que dicta “entre las criptas saciarás tu placer, el necromance que acabó con tu sed, lo que un vivo nunca te pudo dar, bajo la tierra lo podrás encontrar” y la energía de ese doom garage con sello de autor que repentinamente cae en un trance de funk psicodélico y ácido para resucitar los mausoleos. Ojo además con la voz espectral de Miss Melissa, alias “Stoner Witch”, un personaje esencial en la escena dedicado a compartir, desde su aquelarre en Arizona, los sonidos que se ocultan tras un velo de muerte, seducción y satanismo. En resumen, lo nuevo de Arteaga viene a mostrarlos en la posición que más les acomoda; desde haber grabado este disco “en vivo” a modo de ritual satánico LaVeyano, hasta tocar temáticas y estilos musicales que no se les escapan de las manos ni los hace parecer pretenciosos. Finalmente, basta encender las velas y dejar que el ritual eléctrico invoque los suspiros de las profundidades para el baile necrófilo.

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Álvaro Molina
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