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Icarus Gasoline – Púrpura Esencial (2017)
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Icarus Gasoline – Púrpura Esencial (2017)

jueves 05 de abril, 2018

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Escrito por: Álvaro Molina

En Púrpura Esencial’, los magallánicos de Icarus Gasoline nos dan un asomo a su nueva forma de interpretación de la psicodelia. Fue con ‘Lo Desaparecido’, en 2010, que este cuarteto arremetió con artillería pesada bañada en stoner, blues, aspereza y un díscolo rock & roll. Tuvo que pasar un tiempo, quizás demasiado, para volver a enfrentarnos a esta austral banda. Y la nueva embestida con ‘Púrpura Esencial’ es el vuelco hacia los espectros psicodélicos, los vibrantes ritmos espaciales y el éter de una atmósfera que ondea entre lo sideral y lo desértico.

Las canciones del disco no funcionan cada una por sí sola. Hay un relato que se siente progresivo a ratos, opresivo en otras ocasiones y misterioso en su totalidad. Son riffs enérgicos y cósmicos. Son solos de guitarra que se cuelan entre las nebulosas melódicas. Son ritmos palpitantes que llevan el estandarte para cruzar entre lo experimental, lo armonioso y lo pesado. “Vivir con Fe” resulta como una suerte de introducción, donde la carga fantasmagórica de las vocales de Frentish se funde con la expansividad del space rock. Fórmula que se repite en este “primer lado” del disco; las melodías consiguientes en “Mientes Mal” y “Diamantes” consiguen un efecto narcótico pero movedizo al mismo tiempo. Con líricas como “Saber estar mejor, disfrutar el error y ver tu espalda”, el ambiente que la banda sienta en el disco se vuelve ambivalente, pero sólido en su ¿oscura? esencia. Y así, el disco sigue surcando por diferentes pasajes que se hilvanan notablemente unos con otros.

Entonces. Las letras crípticas de “Los fantasmas del ayer” se transforman en el pathos que nutre al disco de su misterio. “Los fantasmas del ayer solo deben esperar / mis ansias despertarán nuevos juegos de asustar”. Las sombrías emociones que rondan estas palabras se acoplan con el mecánico y progresivo ritmo del tema, quizás el punto más alto de ‘Púrpura Esencial’. Pero esta atmósfera ominosa del disco encuentra sus destellos por otros lados, también. Explosiones lisérgicas en “Amor psicotrópico”. Garage pegadizo en “Money or Love”. Stoner abrasivo en el preciso tema final, “Acepto”. Icarus Gasoline encuentra la manera de volver al panorama musical bajo la forma de un ritual. Se agarra un poco de todo, pero sin caer en la liquidez. Vuelven a recordar su origen bajo la forma de una espesa capa de guitarras. Y, al mismo tiempo, está la notable innovación de pasajes progresivos, épicos y cósmicos. Pero nosotros, más que espectadores, somos parte de la experiencia que otorga un disco onírico y verdaderamente redondo. Valió la pena la espera. Es el caleidoscopio perfecto con el que Icarus Gasoline muestra su aproximación – lírica y musical – más atrevida, interesante y nutrida.

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Álvaro Molina
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