Revenga – Un Día de Furia (2019)
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Revenga – Un Día de Furia (2019)

Revenga – Un Día de Furia (2019)

viernes 14 de febrero, 2020

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Escrito por: Álvaro Molina

A primeras, el título del debut de Revenga resuena fuerte por estos días. El día de furia para este quinteto recoge todas las frustraciones, ansiedades, crisis, impulsividades y miedos que se han vuelto comunes. Aburrimiento en la pega, angustia de la rutina, relaciones más falsas que billete de tres lucas y un constante sentimiento de alineación en el día a día. Y sí, a estas alturas pueden parecer mensajes ya escritos o redundantes, pero la banda se la juega por ser una voz que toca ciertas venas que cuesta encararlas por uno mismo. Con once canciones de alta solidez rockera, capturan el sonido de la escuela Danzig, Rammstein y Pantera para dar su propia visión sobre el estado de las cosas, sin ánimos de cambiar el mundo ni la vida de los auditores. Simplemente, hacerle un «Pato Yáñez» a todo.

Sin demasiado purismo ni pretensión por engendrar un protagonismo barato, los Revenga hilan su debut como una historia contada en primera persona, con el personaje principal encarnado por un ciudadano común y corriente como tú o yo. La diatriba comienza con «Animal También Soy», presentando a este ser enajenado e inserto en una jungla de cemento, rodeado de hipócritas e impostores en medio de este sub mundo, acorralado por guitarras espesas y pesadas, introduciendo además, el sentido de ritmo que la banda continuará explorando a lo largo del disco (una mezcla de heavy metal y blues que recuerda a los mejores días de los actos ya mencionados y también otros como Corrosion of Conformity o White Zombie). El pulso y la ideología del disco se vuelven aún más manifiestas con «Rutina», donde nuestro protagonista se da cuenta de que, realmente, su vida es un ir y venir de superficialidades a las cuales tiene que sobrevivir día a día, sacando lo peor de sí mismo.

Con los tenores del disco ya puestos sobre la mesa, lo que sigue es el relato de la descomposición en la que cae la vida de este ciudadano normal y aparentemente simplón. Desde todos los frentes, cae en un espiral que lo diluye en medio de drogas y alcohol («Borra Gente»), un matrimonio o relación que fracasa abruptamente («Tongo») y llevándolo a un estado de catarsis maníaco-depresiva («Ni Un Día Más»). En cada uno de estos cuadros que exponen la corrupción del personaje de ‘Un Día de Furia’, la banda confía en sí misma y en el espíritu que sus integrantes aportan; el sonido es perturbador y oscuro cuando tiene que serlo («Corazón de Fierro»), pero también agresivo y desaforado cuando el mensaje es mandarlo todo a la mierda y caer a los bajos instintos («Pato Yáñez», «Creo Que Era Rica»). Encadenada al rol de narrador, la voz de Felipe Cañas le añade una cuota de teatralidad a la música de Revenga, haciendo que la historia se vuelva creíble, cercana e intensa, culminando con las dramáticas «Helldriver» y «Revenga» para cerrar el disco con la creencia de que, en verdad, nos creamos nuestros propios enemigos.

Revenga fácilmente podría ser algo más del montón, «otra-banda-pesada-con-mensaje». Sin embargo, a pesar de que su rollo no es pegar fuerte en todas las esquinas o coparse con su música «porque sí nomás», su estilo espontáneo, pero dedicado, hace que este debut no caiga en la flojera de chutear ideas o sonidos al aire para canalizar rabia o furia «contra el sistema». Así, la invitación está hecha. Quizás alguien se sienta identificado con estos relatos (no es tan difícil, dadas las circunstancias). Tal vez no. Sea como sea, cada uno sabe cómo se las apaña en un día de furia, al parecer cada vez más comunes. En todo caso, súbale el volumen y suéltelo todo.

(Reseña en inglés)

At first, Revenga’s debut album title resonates heavily on these murky days. For this Santiago-based quintet, their own dies irae together a massive bunch of frustrations, anxieties, crises, impulsiveness and fears that nowadays feel like a common thing on everyone. Boredom on some phony job, angst on routine, phony relationships and a permanent sensation of being alienated on a regular basis. Sure, these all may seem like messages already written and redundant for these days, but the guys on Revenga are compelled to be another voice to push deeper on a vein that sometimes it’s hard to face. With eleven songs of high and solid rock & roll, the band kidnaps the sound of the Danzig, Rammstein and Pantera school in order to give their own vision on the state of things, without any desire of changing the world or your life or whatever. Put simple, it’s a «Pato Yáñez» towards constant abuses and trickery.

Stripping from any form of purism or pretension that could embody a cheap protagonism, Revenga string together their debut in the style of a first-person tale, in which its main character is played by a common citizen just like you or me. The diatribe begins with «Animal También Soy» («An Animal I Also Am»), introducing this alienated human being torned by the loathings of the concrete jungle, surrounded by hypocrites and phonies on this underworld enclosed by heavy guitar licks that swiftly introduce the way the band manages its groove and the continous variations on it throughout the album (think a mix of Corrosion of Conformity and White Zombie). The pulse and ideology of the album become even more manifest on «Rutina» («Routine»), where our protagonist realizes that, in fact, his life is an ongoing flux of frivolous experiences which he has to confront, taking out the worst of him.

With the thematic edges of the album already setted on the table, what continues is an account of this citizen’s decay and fall into despair. From every angle, he drops into a spiral of madness that dilutes him in alcohol and drugs («Borra Gente» [«Erase People»]), a failed marriage («Tongo») and reaching to a manic-depressive catharsis («Ni Un Día Más» [«Not Another Day»]). On every single one of these scenes that expose the character’s own corruption, the band also seems to be confident on the spirit that each of its members brings; the sound is dark and disturbing when it needs to be («Corazón de Fierro»), but also agressive and riotous when it comes to fuck everything and fall into the lowest of the human instincts («Pato Yáñez», «Creo Que Era Rica» [«I Think She Was Hot»]). Chained to its role of becoming the narrator, Felipe Cañas’ voice adds the right quote of showmanship to Revenga’s music, making the story a lot more believable, relatable and intense, culminating with the dramatic «Helldriver» and «Revenga», bringin the album to a close on the belief that, in reality, we become our own enemies.

Revenga could easily be just another «heavy-band-with-a-message». However, despite that their thing isn’t hitting hard on every corner or in the radio or thrilling on their music «just because», their spontaneous, yet dedicated style, happens to make this debut an alternative to lazy, disingenous messages or sounds to cope with their own anger towards the system. Given that, the invitation is sent. Maybe someone feels close to these tales (it’s not that hard, due to the current circumstances). Or maybe not. Anyway, each one knows how to manage him/herself on a fury day, a thing that seems more common everyday. In any case, turn up the volume.

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