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thallMOTH – ANVRF (2018)
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thallMOTH – ANVRF (2018)

martes 29 de mayo, 2018

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Escrito por: Álvaro Molina

El sonido opresivo del doom/sludge que se cierne sobre este monolítico disco instrumental bien puede ser análogo al peso y la densidad de la oscuridad. Aquí se está invitando a la introspección, al misterio de un disco cuya propuesta estética es reforzada a través de densos riffs, una ambientación onírica de pesadilla y en no poner reparos a la hora de construir cinco canciones que son una exploración hacia el vacío.

‘ANVRF’ es el debut que FelipeRob y Javier habían soñado, el deseo visceral de tocar doom y el resultado de noches de nigromancia en Olmué, donde el disco fue grabado y producido por ellos mismos durante el verano. Llámenlo ingrediente esencial o componente ritual, el contexto creativo de esta obra también incluye nubes de humos que derivan en el concepto final que, creo, se trata en ‘ANVRF’: el de una banda sometiéndose a la creación de una idea propia, personal y que, en la práctica, busca una relación en torno a deidades mediante la ofrenda de los cinco temas que componen el rito musical de este debut.

Habíamos dicho más arriba que la propuesta estética de thallMOTH se refuerza exquisitamente a través de su música. Siendo un disco completamente instrumental, aquí la vocación está puesta en la música como lenguaje universal, como si se tratara de una connotación religiosa. Los sacramentos de esta misa negra comienzan a repartirse con la introducción de “The Tie”, sentando las bases de lo que viene más adelante: riffs pegadizos y saturados, sembrados en un pantanoso sludge que va consumiéndose lentamentey abriendo nuevas dimensiones sónicas que no se quedan entrampadas en, simplemente, “hacer música pesada”. Con “Memento Mori”, la banda va progresivamente instalando su propuesta, arrollando oscuridad y desocultando este peso onírico que comienzan a ambientar, acompañando la música con samples de cantos monásticos que provienen de tiempos pretéritos. En “Sclera”, incluso, hay espacio para la melodía psicodélica, donde se abarcan sin problemas los distintos matices del space rock sin dejar de lado la verdadera intención de estos riffs: una especie de opresión mental y creación de espejismos en las tinieblas.

“Null” viene a ser el tour de force que ‘ANVRF’ hace explotar. La épica de casi 12 minutos de duración es un paseo por las habilidades que los thallMOTH tienen a la hora de elevar este rito de paso hacia las deidades y el terror cósmico que trabajan. Al comienzo, doom clásico, repetitivo y castigador, con grooves tomados del stoner de Sleep y Electric Wizard. Pero el progreso paga y el tema varía en alucinógenos pasajes de psicodelia dura y pesada, cerrando las exploraciones y fundiéndose en “Comm Check”, la eucaristía drone con que ‘ANVRF’ se va consumiendo y entregando lentamente al vacío.

Y entonces. Entre la estética y la musicalidad de una banda hay un lazo estrecho que puede pender de un hilo si es que no hay trabajo de por medio. Los thallMOTH bien lo saben y hay una especie de atmósfera que los rodea que deja constancia de esto. No sólo en los aspectos literarios (nombres o títulos) y artísticos (¡ya quisiéramos más portadas como esa!), sino que en la forma de concebir su propuesta. Cada uno de los miembros de la banda tiene una marcada vocación por el estilo DIY , abarcando el uso de guitarras chilenas (Perinetti Os7 y Vimana Moby Dick) y pedales customizados made in Chile, además de grabar y producir ellos mismos. Y el misterio que ronda a thallMOTH se completa con el hecho de adoptar personajes que realzan la mística que hay de por medio: Anvrf, Falak y Yackam son, en estricto rigor, los miembros de esta banda No se diga más, porque los secretos ominosos de thallMOTH sólo se resuelven entregándose a los 34 minutos de este soñado debut.

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Álvaro Molina
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