Vuelveteloca – Sonora (2017)
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Vuelveteloca – Sonora (2017)

viernes 01 de diciembre, 2017

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Escrito por: Álvaro Molina

No hay por donde perderse; el regreso de los Vuelveteloca a las pistas está dándose con furia, energía y una vibra electrizante. Luego de ‘Pantera’, ese gran disco de 2015, la banda vuelve con su quinto álbum de estudio, el que es un viaje de rocanrol a puro ritmo desértico y con altas dosis de guitarreo stoner para perderse entre los nueve temas que lo componen. Grabado en los Estudios Lautaro junto a Carlos y Pablo Giadach en primera instancia y luego en una casa en la playa, ‘Sonora’ tiene su fuerte en la rapidez de sus ritmos, los pasajes repetitivos y feroces y una exquisita producción a cargo de Carlos Doerr (Fármacos). Todo esto da como resultado un disco que, según lo comentado por la banda, se enfoca en la intensidad, la fuerza rítmica y una producción libre y aterrizada que evoca una mejor definición de cada instrumento, algo relativamente nuevo para ellos para distanciarse de ese sonido “en vivo” que los caracteriza.

La edición del disco viene de las entrañas del sello británico Fuzz Club, quienes se enfocan en lo experimental y el post-punk oscuramente psicodélico, con especial atención a la estética visual y musical de cada trabajo que compone su catálogo. Según la banda, el trato con este sello salió cuando el disco ya estaba terminado y en conjunto decidieron apostar por una difusión internacional, para otorgarles más vitrina y respeto en tierras extranjeras. Así, Vuelveteloca es parte de esas bandas que han formado lazos en diferentes latitudes para ser un “producto” de exportación en el marco de la floreciente comunidad de artistas que ha surgido.

Vamos al punto. “La Niebla” es el tema que abre los fuegos con un eco de guitarra reverberante y saturado de delays. Enseguida, entra un ritmo constante y feroz, como un motor a máxima velocidad que también cede espacio a melodías eléctricas, oscilantes entre la disonancia y la armonía. Una gran canción para abrirse paso e introducir el mundo de Sonora: psicodelia que tiene su médula en el ritmo, el cual va acompañado de guitarreos que viajan entre lo stoner, el rock espacial e incluso la neo-psicodelia británica de The Verve o The Stones Roses. Así, a lo largo del disco hay una serie de estilos ligados al rock alternativo que confluyen en un paseo desértico de alta definición y brillos ácidos.

Tanto “Alta Montaña” como “Ataque Masivo” ponen enseguida el énfasis en los ritmos de batería, tribales, mántricos e hipnóticos, siguiendo la línea de lo que Vuelveteloca ha ido haciendo en los últimos años (estoy pensando en ese tremendo tema que es “Shakers”, del disco ‘Pantera’). Esto último es lo que más se agradece; la potencia de una base rítmica que suena incansable a lo largo de todo el disco. Con “Carnaval” se entra quizás a un lado oscuro del disco, donde el stoner estilo ‘Master of Reality’ es lo que da forma en algunos matices a este tema, pero siempre conservando esa línea de cruce entre estilos que, definitivamente, es la música que este cuarteto quiere (y sabe) hacer.

Pero la psicodelia y el garage, ambos estilos enraizados en la vibra de este cuarteto desde ya hace un tiempo, no dejan de aparecer. Pienso en los solos guitarreros de canciones como “L.A.” y “El Lado Frío”, los cuales son dos temas que se funden perfectamente el uno con el otro. Aquí pasa algo muy entretenido; la primera tiene a los Vuelveteloca enmarcados en sensaciones playeras, donde la batería de Juan Gili explora ritmos no-convencionales (incluso medio hip-hoperos) mientras la voz de Tomás Olivos habita en una caja de reverberación y las guitarras iluminan para dar paso, sin saltos, a “El Lado Frío”, quizás la que más he gozado, porque nuevamente volvemos a la importancia de todo en este disco: el ritmo y la vibra, con mucha personalidad y alcanzando estados de cinematografía musical.

¿A qué suena todo esto? Bandas internacionales como Thee Oh Sees y algunos lanzamientos de King Gizzard & The Lizard Wizard, además de los nacionales Adelaida son buenas referencias que vale la pena explorar si eres de los que quedaste rayando con este disco. Todas con un fuerte enfoque en la expresividad del ritmo y las nuevas fronteras que se pueden conquistar a través de este recurso musical. Además, aplausos para la post-producción; el ejemplo más claro queda expresado en “Tormento” donde el final de la canción, reverberante y extremo, se acopla perfectamente a las dosis de resonancia, delays y feedback que se incluyen. Bravo.

Punto aparte merece el último tema de ‘Sonora’. La batería que introduce el la firmeza de “Cientología & Altiplano” no pasa desapercibida, siendo difusamente “krautrockiana”. Llegan los ecos de las guitarras y la voz etérea que se mueve como un péndulo a lo largo del tema. Pero, imprevistamente, en la mitad de los 8 minutos que dura esta canción, los Vuelveteloca arremeten con sus tradicionales quiebres explosivos, donde sueltan la música con furia y se funden en un jam rítmico y melódico que sirve como el broche de oro para un disco redondo. Un punto altísimo del 2017 y para la música alternativa chilena, sin más que decir.

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Álvaro Molina
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