Por Pablo Rumel.
Entre Brujos y Tormentas: Historia del Metal Chilote Parte I.
1994, Estación Mapocho: primer Monster of Rock en Chile. Kiss cabeza de cartel, junto a Slayer y Black Sabbath con tres miembros originales, más Tony Martin, y de telonero Tumulto, una institución del hard-rock chileno. Fue un concierto transmitido por televisión, por la extinta Rock and Pop, y más que una reunión de bandas legendarias, fue una suerte de año cero; habíamos tenido a Kreator en 1990 y Metallica en el 93, pero la cosa ahora venía en serio, se inauguraba una etapa de eventos masivos, que tendría su réplica en clubes o teatros pequeños, sumado a las tocatas; el metal dejaba de ser algo abstracto que solo se podía oír en una cinta o en un disco, y ahora cobraba cuerpo, presencia, se hacía con sudor, sangre y lágrimas.
Era la posibilidad de que por primera vez el metal saliera de los pútridos nichos de la oscuridad y comenzara a ser conocido de manera masiva. Y ese mismo espíritu se replicó en la isla. Mauricio Oyarzún de Volteadores, testigo clave del movimiento metalero chilote, afirma que la época dorada de las tocatas abarcó desde el año 94 hasta el 2010, y es esa etapa cronológica que queremos analizar en esta nueva entrega.
Luna Llena preparó la mezcla, Falsa Promesa, Crystal y Damper fueron las piedras fundacionales, y más de cerca, ya a comienzos del año dos mil, comenzaría la primera explosión en la isla, con nuevas bandas que, como los antiguos alquimistas, convirtieron la tierra chilota en metal.
LOS AFUERINOS: SIX MAGICS
Curiosamente, Six Magics, una extinta banda de power metal, fue la primera banda metalera en grabar un disco que tuviera como trasfondo a Chiloé, sin ser de Chiloé. La agrupación, comandada por Erick Ávila, había dado mucho que hablar con su demo del año 96, Trilogía de un guerrero: era una propuesta de heavy metal neoclásico con tempos rápidos y melódicos. La banda alcanzó mayor renombre con su primer larga duración, Dead Kings of the Unholy Valley de 2001: ahora sí se oía como una banda profesional, un power poderoso, con introducciones orquestales, secciones líricas de alto vuelo y arreglos que acentuaban más el carácter épico de la banda.
Con esas credenciales, los Six Magics editaron el 2003 el The Secrets Of An Island. Se trataba de una propuesta ambiciosa, multi- instrumentista de vientos y cuerdas, con la colaboración de Aldo “Doomicus” Araya de Bewitched, un disco de 67 minutos, que reelabora los mitos chilotes como la historia del Trauco, La Pincoya o el Caleuche; lo tenía todo para ser una obra maestra, pero algo falló. Si se oye más de veinte años después, no sólo envejeció mal, sino que se hace difícil de digerir. En primer lugar, el arte utilizado, que parecía de vanguardia porque incorporaba gráficas computacionales, se ve feo tras los años, más parecen bocetos de PlayStation 2 que un arte inspirado. Pero es en lo musical donde se aprecia el mayor desastre: la mezcla final no le hace juicio, sonando ruidoso, con capas de audios amontonadas, apenas respirando entre coros que suenan artificiales, teclados caóticos y unas guitarras demasiado afiladas, que parecen competir en el espacio sonoro con la batería y el bajo. A pesar de todo, hay algunas piezas interesantes, como «Chiloé, The Creation», «Caleuche (The Flyng Dutchman)», o «Goddes of the Seas», que en formato power progresivo presenta secciones bien elaboradas, y que podrían rescatarse en un futuro, con una mezcla mejor y sin tanta sobreproducción.
LOS MISTERIOSOS BLACKERS
Unlight es una banda chilota que de momento solo podemos imaginar, quizá un black metal crudo grabado en alguna gruta ignominiosa. La banda, formada por un único integrante que responde al nombre de Strigoi, grabó un solo demo en 2003 que posteriormente fue reeditado en 2016 en formato cassete, solo 100 copias, por Manto Negro Ediciones, pero ni su bandcamp está operativa ni su página web. Entre las canciones figura «Caicaivilu Dei Excelsi», que de seguro debe sonar como un mantra epiléptico y cavernario con guturales desesperados y plagados de maldad.
Más tarde, entre 2005 y 2012 el artista conocido como Strigoi asume una nueva encarnación, llamada Autofobia, con una producción muy singular, un black metal minimalista, cercano al funeral doom y al noise, con baterías sintetizadas y unos guturales curiosos, como si en vez de pulmones tuviera branquias: si quiere hacerse una idea escuche algunos temas como «Aguas Nostálgicas» o «Misantropía». De su producción en físico, averiguamos que Caimaquén Ritual Prod con sede operativa en Los Lagos, desconocemos qué ciudad, sacó uno de sus demos ¡en solo 10 copias en casete! ¿Se puede ser más under?
Auroct es otro caso blacker con escasa difusión y formada por un solo hombre, un llamado Nameless Soldier, pero tras varias búsquedas cuesta mucho llegar a terreno sólido y nos quedamos en la especulación. Entre varias producciones y demos, de la banda encontramos por ejemplo sellos discográficos asociados a la extrema derecha, como los estadounidenses Winter Solace Productions, especialistas en producciones de temática pagana, tecno noise, y NSBM (National Socialist Black Metal), un submundo de máscaras, nombres falsos, y una difusión tan under y tan ramificada, que por envergadura excede el objetivo de este artículo. Sus bandcamps suelen estar caídos, y sus canales de Youtube rara vez difunden información concreta. Un misterio, de momento, sin resolver.
LA AVANZADA HEAVY-SPEED-THRASH DEL NUEVO MILENIO
Turvio fue formada a comienzos de los dos mil y en el 2006 grabaron su primer demo «Raza Fuerte»: se trata de una propuesta heavy agresiva, con elementos progr y thrasheros, con un sonido bien producido, aunque no profesional, con temas destacados como «Al ritmo del rock and roll», que hablaba de salir a carretear y tomarse unos copetes con los amigos, o «Vidas inexistentes», más filosófica, con un desarrollo veloz y furioso.
Sicomotor es otra banda relevante en la isla: formada en 2005 por Henry Gallardo (quien falleciera recientemente en agosto de 2025), realizan un heavy pesado con elementos speed que se materializó en dos discos, Majando la Isla de 2011 y su homónimo Sicomotor de 2021, que recoge lo mejor de su producción pero con mejor masterización. Sus temáticas van por reivindicar las raíces ancestrales, sin adornos ni seres mitológicos, atacando al huinca y a sus instituciones con líricas rabiosas que mezclan español con mapudungún. «Sangre en mi Tierra» o «Ya no Están» son algunas canciones que expresan aquel sentir, muy en la línea de bandas indigenistas como los Sepultura de Roots, o Malón y A.N.I.M.A.L de la Argentina, con composiciones con elementos punk-rockers y canciones que podrían ser himnos de generaciones completas; «Ser Chiloé» ilustra bien esto, una canción que instala la temática de las clases obreras explotadas por los grandes industriales, y la idea de Chiloé como patria o nación, aparte de la chilena.
EL VÓRTICE DESCONOCIDO: BANDAS PERDIDAS
Ultraviolence de 2006 es otro acto thrashero reconocido, quienes sacaron dos demos y un live, de momento inencontrables en la red, o Leprosy de 2007, dueños de dos demos, el último de 2014 titulado «Attack Leprosy»; estas bandas no las hemos podido rastrear porque tienen sus páginas inactivas y las copias físicas que sacaron en sus momentos se limitaban a 200 o incluso 50.
Violent Mosh, ubicada en Castro, y formada en 2006, y dueños de dos demos, uno de 2008 y otro de 2019, ejecutan un thrash cavernario con marcadas líneas de bajo y coqueteando muy de cerca con el rockabilly y el punk, atacando con líricas directas que apelan al desenfreno, el alcoholismo y la autodestrucción.
Hubo bandas que no consiguieron sacar grabaciones profesionales, pero podemos oír sus registros en vivo. Recta Provincia es un ejemplo, con una hechura heavy/power, tienen un tema que se llama «Batallón Chilote», o la banda heavy de temáticas cristianas como Pacto Eterno con «Vida Eterna», sumando incluso un cover de Stryper, «Soldiers Under Command», máximo referente del metal cristiano ochentero. Otra propuesta interesante es Kabal, dueños de un metal destructor que fusiona tempranamente elementos del death con el metalcore.
El progresivo es el gran ausente de la fiesta, si bien vendrían bandas posteriores como Vento Travesía, tenemos a los Tempilcahue, quienes solo publicaron el demo Archipiélago, y algunas canciones sueltas, trabajos que aúnan elementos progresivos y sinfónicos, y cómo no, recreando momentos clave de la isla, como la historia de Pedro Ñancupel, delincuente famoso del siglo XIX, una especie de Robin Hood, quien murió fusilado tras ser condenado a muerte.
TRIDENTE DE ACERO: INOXIDABLE, CAMUS Y BUTAMACHO
Hay al menos tres bandas muy reconocidas en la zona, por su tenacidad y talento, además de la ya mencionada Sicomotor, y es un tridente compuesto por Camus, Inoxidable y Butamacho, todas con diferentes propuestas, y conocidas por generar nuevas bandas en la isla.
Formada en 2009, Inoxidable se destaca por ser propietaria de un sonido aserrado y poderoso, como cortaplumas, un metal-machaca que bebe de Motörhead, Megadeth y el thrash ochentero más violento. Sus líricas mezclan lo social con lo mitológico, hablando del día a día como tomarse una cerveza bien fría, los ritos mágicos de los antiguos brujos, o temáticas universales como la destrucción y las plagas que producen la guerra. De sus diversos trabajos, los más destacados son «Cai Cai Vilu» de 2016 y «La Voladora» de 2022.
Camus, con una aleación de power y heavy, opta una estrategia similar a Inoxidable: las escenas de fantasía como el licántropo o las ciudades perdidas, son solo metáforas de la represión y la inutilidad del sistema. «Llanto y Dolor» es casi una canción de protesta, al ritmo del power con variaciones neoclásicas y cambios ágiles de marchas, o «La Goleta», una canción que daría para escribir un libro entero (de hecho, existe uno por Nicolás Anrique), una epopeya del siglo XIX que llevó a 23 tripulantes a surcar los mares a bordo de la goleta Ancud, llegando al extremo sur solo con lo puesto para fundar el Fuente Bulnes, una canción poderosa, para corear y atesorar.
Camus estrenó el 2025 su nuevo disco «Vórtice», participando en diversos escenarios de Santiago y en la zona sur, y a grandes rasgos ha sido una banda que ha acogido a diversos miembros fuera de la isla, quienes han tenido relaciones con otras bandas del sur chileno como Cuervo, Malokio, o Invictus Anima.
Dejamos a Butamacho para el final, una banda de death metal realmente pútrido, que desarrollando un estilo tributario de la vieja escena floridana, y por qué no, también de Estocolmo, usando patrones rítmicos rematadamente hipnóticos, con cortes brutales y silenciosos como anatemas, trasladan la imaginería cadavérica del primer Pestilence o de los Obituary, y que en cierta manera le hacen justicia al titular de esta crónica, Entre brujos y tormentas, pues ya el mismo nombre Butamacho hace referencia al Invunche, aquella criatura sureña y demoniaca que tenía la pata clavada al espinazo, un ser deforme de horror que simbolizaba la tortura y la perdición, y sus líricas relatan las liturgias oscuras que habrían realizado. El disco Pelapecho de 2014 es central en su discografía, rescatando toda esa imaginería siniestra de la brujería, con canciones machaconas como «Sendero de Cadáveres» o «Alaridos de una Isla en penumbra».
UNA CONCLUSIÓN
Si durante la primera entrega exploramos las raíces del metal chilote y quiénes fueron sus pioneros, en esta segunda entrega se repasó, mayormente, cuáles fueron las primeras antorchas metaleras en prenderse y rociar su fuego por los parajes chilotes.
Con este mapa parcial, hecho de demos imposibles de rastrear, discos que sobrevivieron a pulso y bandas que levantaron escena donde no había nada, queda claro que el metal chilote no fue un accidente ni una excentricidad regional, sino un fenómeno que se abrió paso entre temporal, aislamiento y terquedad.
En la próxima entrega abordaremos la escena chilota con lupa —tocatas, salas de ensayo, grabaciones, discográficas y un repaso de las bandas surgidas en la última década— porque la isla respondió al llamado con su propia lógica y sus propios ruidos. Esta segunda parte deja claro que aún queda mucho por desenterrar: nuevas bandas, nuevas genealogías y esas cuchilladas sonoras que explican cómo Chiloé terminó convirtiendo su propia mitología en metal.* (VER NOTA FINAL)
LINKS A BANDAS MENCIONADAS
AUTOFOBIA
Turvio
Sicomotor
Violent Mosh
Recta Provincia
Pacto Eterno
Kabal
Tempilcahue
Inoxidable
Camus
Butamacho
Nota final
Si fuiste parte del movimiento metalero que abarcó desde el año 2000 hasta el 2015, y quieres aportar con datos, nombres o cualquier información, escribe al autor del artículo a agrafotragico@gmail.com o directamente a Sonidos Ocultos
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