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Alasido – Ciegos en la Ruta (2017)
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Alasido – Ciegos en la Ruta (2017)

lunes 30 de enero, 2017

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Escrito por: Diego Rosas

Alasido, un conjunto atrevido de Santiago, nos sorprende con su álbum “Ciegos en la Ruta”. La banda, quienes se definen a sí mismos como “una visión”, nos entrega un trabajo excéntrico, llamativo para los oídos interesados en la música emergente nacional que apuesta por nuevas fusiones de género.

El disco parte con Melodía de un Viaje, pista que irrumpe con una de las introducciones más dantescas. Con un boogie de ultratumbra, abre el boliche para la fiesta nocturna, en compañía de guitarras afiladas, apocalípticas trompetas y una voz que con un extraño acento vampiresco que grita: “El sol se esconde”; nos da el ticket de entrada para este caótico viaje. El siguiente tema, No Vengas a Buscar es la mezcla de una atmósfera vaporosa y un sonido espacial. Contrasta por su calma, pero a su vez contar con una hiperquinética percusión, un juego de arpegios y el uso de efectos que nos acercan a la neo-psicodelia. Posteriormente, evoluciona y se acelera algo más rápido, próximo al shoegazing.

Puentes Amarillos, parece ser la canción que alcanza el equilibrio. Continuando el tono calmado, esta melancólica tonada, de estructura más sencilla, se decora con arreglos de piano y el provecho de las mismas trompetas, que no sabemos si anuncian la llegada o el retiro de algo. Ésta tiene un descomunal ascenso, que finaliza con un coro de voces reclamando su insigne lema: “dónde están los puentes amarillos para salir de acá”. Le sigue Invierno, una canción corta, pero rítmica y multifacética, una pieza de rockabilly deprimente –en el buen sentido– que nos devuelve a la taberna para el baile. El Corredor, nos permite un reencuentro con lo extrasensorial, con un sonido más psicodélico cercano a los 60’s. Retorna una prisa que nos recuerda a una carrera que a ratos se oscurece, para después despertar de improviso, inspirando la imagen de un frenético e hipnótico hipódromo, que se esconde en el formato de canción.

Aproximándonos al final, Reina Nieve, resulta ser la canción más “popera” del álbum, pero que no deja de lado su espíritu rockero. Nos recuerda a los trabajos nacionales por allá en la década de los 90’s, caracterizados por lo alternativo y lo radial. Llegando al final con la canción cuyo título lleva el nombre del disco, Ciegos en la Ruta. Ésta Inicia con el anuncio del fin, repitiendo algunos pasajes escuchados. “Ponte a caminar, te sacaré a pasear”, el viaje se termina de manera mágica, con la caída de una montaña rusa. El coro une a las distintas voces de los integrantes para darnos la despedida.

En resumen, es un álbum es interesante. Se puede presumir que puedes escuchar cada canción de modo independiente, haciéndose quizás un poco más disfrutables al romper con su orden asignado. Sin embargo, aquello refuerza la idea que “Ciegos en la ruta” es un viaje que pueda tomar más de un camino. Quienes escuchen, entenderán a qué me refiero.

Alasido – Ciegos en la Ruta

Alasido, a daring set of Santiago, surprises us with his album “Ciegos en la ruta“. The band, which is defined as “a vision”, gives us an eccentric work, striking ears interested in the emerging national music that is committed to new gender fusions.

The disc starts with Melodía de un Viaje, track that bursts with one of the most dantesque introductions. With an outrageous boogie, he opens the bowling alley for the night party, accompanied by sharp guitars, apocalyptic trumpets and a voice that with a strange vampiric accent shouts “El sol se esconde“; gives us the entrance ticket for this chaotic trip. The next topic, No Vengas a Buscar is the mixture of a vaporous atmosphere and a spatial sound. Contrast for its calm, but at the same time have a hyperkinetic percussion, a set of arpeggios and the use of effects that bring us closer to neo-psychedelia. Later, it evolves and accelerates somewhat faster, close to shoegazing

Puentes Amarillos, seems to be the song that reaches balance. Continuing the calm tone, this melancholy tune, of simpler structure, is decorated with arrangements of piano and the benefit of the same trumpets that we do not know if they announce the arrival or the retirement of something. This one has a huge ascent, which ends with a chorus of voices demanding its famous motto: “dónde están los puentes amarillos para salir de acá”. It follows Invierno, a short but rhythmic and multifaceted song, a piece of rockabilly depressing –in the good sense– that returns us to the tavern for the dance. El Corredor, allows us a reunion with the extrasensory, with a more psychedelic sound near the 60’s.

Returns a hurry that reminds us of a race that sometimes darkens, for after awakening suddenly, inspiring the image of a frenzied and hypnotic, hiding in the format of a song.

Approaching the end, Reina Nieve, turns out to be the most “pop song” of the album, but that does not leave aside its rock spirit. It reminds us of the national works over there in the 90’s, characterized by the alternative and the radial. Coming to the end with the song whose title bears the name of the album, Ciegos en la Ruta. This begins with the announcement of the end, repeating some passages heard. “Ponte a caminar, te sacaré a pasear”, the trip ends magically, with the fall of a roller coaster. The choir unites the different voices of the members to give us farewell.

In short, it’s an interesting album. It can be presumed that you can listen to each song independently, making it perhaps a little more enjoyable to break with his assigned order. However, this reinforces the idea that “Ciegos en la Ruta” is a journey that can take more than one way. Those who listen, will understand what I mean.

 

Diego Rosas
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