Las Cobras – Selva (2020)
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Las Cobras – Selva (2020)

Las Cobras – Selva (2020)

miércoles 05 de febrero, 2020

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Escrito por: Álvaro Molina

Canelones es una ciudad en Uruguay que emerge a unos pocos kilómetros al norte de Montevideo. Es pequeña, cuenta con algo más de 20.000 habitantes, en verano hace mucho calor y humedad, y es el lugar desde donde Las Cobras transmiten su propia versión de una psicodelia oscura y sexy.  La pareja – compuesta por Leandro Rebellato y Sofía Aguerre – se anotaron un golazo el 2017 con su increíble debut ‘Temporal’; un agitado cóctel de post-punk incisivo, ambientaciones turbias de shoegaze y un tacto predilecto por la psicodelia tropical latinoamericana. Su música se esparció rápidamente por el continente, con giras en las que visitaron Perú y Chile (en una memorable fecha veraniega junto a Vuelveteloca) y llegaron a oídos internacionales gracias a su alianza con el imperdible sello británico Fuzz Club Records. Pasaron algunos años y Leandro y Sofía continuaron experimentando para afirmar su sonido, jugando con improvisaciones nocturnas y espontáneas en su ciudad natal (en la cual admiten que, en verano, por lo menos no hay mucho que hacer y la música es el mejor ejercicio para evitar el aburrimiento) para volver este año con el anticipado LP ‘Selva’. En este nuevo disco, donde las canciones fueron creadas en una sola noche (!) Las Cobras sacan a relucir su instinto con un imaginario de luces y sombras que emergen a partir de los mejores momentos de ‘Temporal’, pero que indagan con más profundidad y naturalidad los cruces de estilos y atmósferas que ya nos habían anticipado con su debut. 

‘Selva’ se compone de nueve temas acorralados por la etérea obertura de ‘Voices’ y el cierre espectral con ‘The Color of Dawn’, ambos puntos que marcan el inicio y el fin de un universo que, a lo largo del disco, abarca disparidades como el punk, tropicalismo, noise, dub y, cómo no, altas dosis de viajes psicodélicos. Pero todo esto no viene en un orden aleatorio o despreocupado. El primer lado asalta con oscuridad y ruido afilado, enfocado en baterías programadas y colores amenazantes como en ‘Down Low’, la cual surca entre melancolía y sensualidad, con las voces de Leandro y Sofía entrelazándose de manera tal que no intentan sonar como una sola al unísono, sino que cada una se encarga de dar una textura diferente, ya sea arrastrando a un siniestro abismo o induciendo en dulces trances. La distorsión continúa en ‘Evil In Your Eyes’, una agresiva bomba de post-punk que los acerca aún más al sonido industrial y descarnado de Suicide, con sintetizadores y guitarras punzantes que perforan todo a su paso, quizás lo más denso y pesado que Las Cobras ha hecho hasta el momento… Y bien hecho; el single se convierte en un disparo a la vena adictivo, seductor y peligroso. Todo este vértigo se disipa con ‘Lo Hacemos Mal’, volviendo naturalmente a la luminosidad por medio de la dulzura melódica y una – aparente –  inocencia, como si fuera un claro en medio de las sombras de esta selva sónica.

El disco continúa como un sueño de vacaciones en ácido, donde aparecen ritmos latinos, un poco más de letras en español y ese ominoso espíritu tribal que estampa parte de la identidad sonora de Las Cobras. En la delirante ‘Ida’, la voz de Sofía se eleva por encima de un bosque sonoro repleto de alucinaciones psicodélicas, transitando hacia algo más orgánico gracias a la inclusión de Diego y Darío, amigos de la banda que, luego de acompañarlos en sus presentaciones en vivo, ahora hacen notar su participación, provocando que el dúo de Leandro y Sofía se pueda mover con más soltura. El tiro de gracia y punto central de ‘Selva’ llega con el tema homónimo; seis minutos de dub latino pegado, intenso e increíblemente escenificado. Las letras metafóricas, la instrumentalización dramática llena de matices psicotrópicos (cortesía del visionario Gioele Valenti de JuJu) y el sentimiento de estar encerrado en un ritual humeante de esoterismo tribal, convierten a este tema en el acompañamiento perfecto para noches introspectivas de ahogante humedad o ceremoniosos sahumerios colectivos. Es la médula de un disco que encanta de principio a fin, definiendo, quizás, la forma en que Las Cobras aborda las abstracciones de su instintiva música: resplandores de psicodelia que te dejan colgado y ansioso, combinados naturalmente con la oscuridad crepuscular inherente a este dúo. Queremos más, por favor.

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