Playa Gótica: Amigurumi (2017)
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Playa Gótica: Amigurumi (2017)

domingo 27 de mayo, 2018

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Escrito por: Felipe Gonzalez

En una entrevista, Fanny (vocalista), definió el sonido de Amigurumi como “pop con aderezo de todo”. Y es una forma excelente de resumir el sonido del disco frente a la ansiedad del medio por ponerle nombre a las cosas. Cada vez que Playa Gótica se acerca a una etiqueta fija, sale corriendo y te deja bailando sin palabras. Sus aderezos están bien elegidos y revisten los temas dándoles a cada uno una personalidad distinta y bien definida. Pero en el núcleo, lo importante siempre está: es pop rebelde, ruidoso y bailable.

El disco debut de Playa Gótica no necesita etiquetas específicas para entenderse: es pop, puro y duro, sencillo y fuerte. Es, a ratos, pop de guitarras afiladas y de ritmos que recuerdan a la onda disco. Es post punk bailable que coquetea de cerca con el krautrock. Es funk cuando quiere y noise cuando lo necesita. Es un grito caótico con sonidos destructivos y, a la vez, es un canto dulce en la voz de Fanny.

En Amigurumi, Playa Gótica se presenta como una banda melómana que estudia de cerca a sus ídolos pop. Esto se nota por la facilidad con que toman recursos musicales para darle giros a los temas, o cambiar de estilo como si nada. Cabe destacar la importancia de la producción en el disco, a manos de Milton Mahal (Dënver), quien apadrinó a la banda, y de la elección minuciosa de sonidos y efectos que enriquecen el trabajo.

Pese a las notorias influencias de la música pop ochentera, la banda tiene los pies bien puestos en los discursos y sonidos de estos tiempos. Esto lo demuestran en temas como Pigman (Aburrida en la Tienda), donde Fanny se hace cargo de las inquietudes feministas y denuncia a todo pulmón la violencia machista mientras canta “Ya no quiero tener miedo de andar sola por ahí”.

Los puntos altos del disco son Bailando, primer tema, con el que la banda te presenta la fantasía pop en la que te sumergirá, es cambiante, caótica y le hace honor a su nombre; la suave y envolvente Isla Negra; la excelente y original Bikini que tiene una letra con significado esquivo, pero que cuenta con frases y giros geniales; y Fuego, tema que tiene una letra sincera y profunda, y un beat bailable medio-ochentero-medio-latino.

Con letras sensibles, bajos turbulentos que llaman al baile a cargo de Cris, guitarras filosas de Charly, y las baterías simples y directas de Andrés Ugarte, que allanan el terreno sobre el que girarán en caos los demás elementos, Playa Gótica debuta en la industria sonando frescos y originales en una escena que amenazaba con replegarse sobre sí misma. Su irrupción en el medio no ha pasado desapercibida para el público, quien ha hecho de Amigurumi un disco clave del nuevo pop nacional, ni para la crítica, quien ha nominado a Playa Gótica a los últimos premios Pulsar a la categoría Artista Revelación.

El sonido sin limitaciones y rebelde del disco es de esos que sirven como argumento cada vez que se cuestione el atrevimiento del pop nacional para que la discusión acabe justo ahí. Amigurumi demuestra con valentía que las fronteras en el pop son para romperlas, y Playa Gótica se toma la licencia de hacerlo bailando y metiendo ruido. Mucho ruido.

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Felipe Gonzalez
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