thallMOTH – FALAK (2018)
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thallMOTH – FALAK (2018)

lunes 01 de octubre, 2018

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Escrito por: Álvaro Molina

Tuvieron que pasar tan sólo ocho meses para que thallMOTH, el trío de doom-sludge proveniente de Olmué, volviera a dar un nuevo golpe en la escena oculta. Luego del violento y opresivo debut que tuvieron con ‘ANVRF’, la agrupación continúa revelando un arco de historias mitológicas creadas en su propio universo nihilista y devastador. Como antecedente, cada uno de sus miembros se acopló a un personaje, a una teatralidad divina con olor a fósforo y azufre para dar forma a un relato personal y original. De esta manera, su primer capítulo fue dedicado a consagrar la deidad de las malas decisiones (ANVRF) y, ahora, ‘FALAK’ se instala como el altar para el espanto de la deidad asociada a la desolación.

Son tres temas los que componen este pequeño EP. Sin embargo, la atmósfera que genera no se siente pequeña por ningún lado. En esta ocasión, el giro de los thallMOTH se da en la dirección de la teatralidad; si bien ‘ANVRF’ fue el golpe de violencia, donde la ambientación sofocante era un inframundo Lovecraft-iano con murmuros psicodélicos en medio del paisaje infernal, ‘FALAK’ incluye algunos estertores de experimentación que lo vuelven aún más significativo y enriquecedor. “Infinite (Downfall)” es el primer corte que abre la puerta dantesca. Doom metal en su sentido más purista y estricto, al mismo tiempo que abre paso a un coda visceral y que se desvanece lentamente, instalando el aura particular que habita en el disco. Luego viene “Gemini”, la cual explora los pasajes de psicodelia y space rock bajo el prisma de una melancolía invocada desde el ocultismo. Y eso no es todo. El horror aparece alrededor de los cinco minutos cuando aparece el espectro de un canto budista manipulado, procesado e invertido, siendo un sonido de pesadilla que se ajusta siniestramente al espíritu del EP. No se recomienda quedarse dormido escuchando estas canciones.

Por último, “Balance” viene a cerrar este último capítulo que los de Olmué van construyendo poco a poco. El sonido es dramático, como una conjunción entre los registros sobrecogedores de actos como OM, Thou y Bell Witch, por mencionar algunas referencias. La voracidad con la que se inicia el tema da paso a un interludio onírico, un espacio de palidez y tranquilidad que, repentinamente, cae de nuevo en los espacios lánguidos. La experimentación vuelve a hacerse presente de la mano de otro sample que estremece los nervios; una psicofonía cierra este círculo infernal y rito a la deidad de la desolación. Ahora sólo falta el tercer capítulo en este relato, el cual llegará de la mano de ‘YACKAM’, el último personaje en la lista mitológica que los thallMOTH rinden culto en su creativo universo inframundano.

 

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Álvaro Molina
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