70×70: Las vidas de Charly García
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70×70: Las vidas de Charly García

70×70: Las vidas de Charly García

viernes 22 de octubre, 2021

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Escrito por: Sonidos Ocultos

“Interpreto eso cómo un…que lo cumplas feliz”, decía Charly García aquel 23 de octubre de 2009, en medio de la entonación del canto con el que su fanaticada, empapada como trapero, le rendía tributo. “¡Un año menos!” gritó entonces el músico. Ese día cumplía 58 años y regresaba después una de sus tantas crisis.

Este 2021, Charly cumple 70 años. Un misterio como pasa el tiempo y acumula (o resta) días de vida a su cuenta. Increíble, por decir lo menos, para alguien que ensaya saltos ornamentales a una piscina desde el piso nueve en un hotel en Mendoza. Increíble para alguien que escapó del Servicio Militar por hacerse el loco y ser diagnosticado bipolar. Dudas sobre ese diagnóstico son válidas, pero de que Charly está loco, en el buen sentido, no hay tantas.

Carlitos, Chopin y otras menudencias

Carlos Alberto García Moreno nació el 23 de octubre de 1951 en Buenos Aires, capital de la Argentina. La familia del imberbe Carlos gozaba de excelente situación. Por ejemplo, tenía sirvientas y cada hijo su propia pieza. Las habilidades musicales fueron algo innato en García. Basta con mencionar que a los dos años ya tocaba la citarina. Esta rareza se “agravó” después de un viaje que sus padres hicieron a Europa.

Su madre, que soñaba con que su hijo fuera concertista, notó que Charly había aprendido a tocar piano y sabía “Torna a Sorrento”. Al día siguiente, le compró un piano. En el año 1964, García se recibió de profesor de piano, teoría y solfeo del conservatorio Thibaud Piazzini. En ese recinto lo bautizaron como Charly.

El joven Charly pasaba horas y horas frente al piano interpretando piezas de Mozart o Chopin. Hasta Mercedes Sosa llegó a compararlo con el buen Chopin. Sin embargo, al igual que a otras figuras de la época, la irrupción de The Beatles fue un punto de inflexión. En ese momento recibió su primera guitarra eléctrica. En el Instituto Social Militar Dr. Dámaso Centeno, su colegio de infancia, Charly formó su primer grupo: The Walk Spanish, en la que tributaba a sus héroes por ese entonces: Jimi Hendrix, The Rolling Stones, The Byrds o The Who.

La época de los experimentos

Después de conocer a Nito Mestre, decidieron formar Sui Géneris, una de las bandas esenciales del sonido popular argentino de la década de los setenta. Tres discos – “Vida” de 1972, “Confesiones de Invierno” de 1973 y “Pequeñas anécdotas sobre las instituciones” (1974) – marcaron la primera etapa de la banda. Todo ese fervor, especialmente entre adolescentes, fue coronado con un concierto de despedida en Luna Park ante más de 25 mil personas.

Sui Generis fue mucho más que un grupo de rock. Fue un fenómeno, algo trascendental. Más allá de los himnos que eternizaron, lucharon contra la situación política del país; algunas de sus canciones fueron censuradas y otras eliminadas. Pese a todo, el grupo fue un éxito reflejado en el concierto final “Adiós Sui Generis”.

Después vinieron dos aventuras musicales, PorSuiGieco y La Máquina de Hacer Pájaros, proyectos en los que García dejó mucho más que su talento. Muchas presentaciones en vivo y discos con críticas disímiles fueron el resultado de esa experiencia. Tras su salida de La Máquina de Hacer Pájaros, García se embarcó hacia Brasil con su amigo, el guitarrista David Lebón. Aquí se forjó el origen de Serú Girán, banda que también entró en la historia de la música argentina.

Junto a Pedro Aznar en el bajo, Oscar Moro en batería y Lebón en guitarras, grabaron su primer disco homónimo en 1978. Sin embargo, el éxito no llegó tan fácilmente. Sus primeros shows en vivo fueron criticados y no lograron cumplir con las expectativas. Pero esto no derrumbó al grupo ya que editaron tres trabajos más (“La grasa de las capitales”, “Bicicleta” y “Peperina”). La partida de Aznar a Estados Unidos para trabajar con un tal Pat Metheny sellaron el final del grupo. Se realizaron dos conciertos que quedaron registrados en el disco “No llores por mí, Argentina”.

El salto al vacío

Enfrentado a esta situación, en 1982 Charly debutó como solista en una Argentina complicada. El combo “Pubis Angelical/Yendo de la cama al living” se posicionó con éxito entre la audiencia. Lo seguiría “Clics Modernos” (1983) y “Piano Bar” de 1984. Estos trabajos conforman la trilogía clave en la carrera de García. Llenos de vida, frescura, crítica e ironía, mezclando sonidos bailables, experimentales y rockeros crearon un universo esencial en el catálogo del músico.

Seguirían “Tango” (1986), grabado con su ex compañero Pedro Aznar, y “Parte de la Religión”, para muchos el disco consagratorio en la trayectoria de Charly. “Rezo por vos”, compuesta junto a Luis Alberto Spinetta, es un himno de la historia del rock argentino. Este álbum no sólo era un conjunto de buenas canciones, sino que vino a ratificar todos los pergaminos que tenía García y que lo habían catapultado al éxito. Incluyó además una de las obras más memorables de la carrera de García: “En la Ruta del Tentempié”. Posteriormente editó “Cómo conseguir chicas” en 1989, que es un puñado de composiciones que no había podido grabar en el pasado. Charly estaba en otra etapa de su carrera como solista.

Sin mediar descanso alguno, en 1990 publicó un nuevo trabajo titulado “Filosofía barata y zapatos de goma”. Además de otros proyectos, no fue hasta 1994 que llegó un nuevo álbum. “La hija de la lágrima” fue una ópera rock que, si bien dejó algunos hits, no estuvo cerca de sus discos anteriores. La vida de excesos de Charly le empezaría a pasar la cuenta, rematando ese 1994 en una clínica psiquiátrica.

Tras ese episodio, no el primero, menos el último, Charly García lanzó “Say no More” en 1996. Sin embargo, el disco no logró los resultados esperados, pese a que para Charly es su disco preferido. “Alta fidelidad”, editado junto a Mercedes Sosa y “El aguante” de 1997 y 1998 respectivamente, cerraron la convulsionada década de los noventa. Los 2000 no tendrían muchas luces en cuanto a nuevos discos se refería. El disco “Influencia” de 2002 entregó algunas canciones exitosas y que tuvieron cierta rotación, pero “Rock and Roll YO” fue un fracaso. Quizás el hito más relevante de esa época fue la muerte de la guitarrista María Gabriela Epumer, hecho que caló hondo en el ánimo de Charly. No sólo desde lo personal sino también a nivel creativo y social.

Recordada es su crisis en 2008 en Mendoza, ciudad insigne para sus excentricidades, y que derivó en una nueva internación por la fuerza en un hospital. El éxito de la canción “Debería saber por qué” marcó su regreso en 2009, retorno que fue coronado con un concierto en cancha de Vélez Sarsfield bautizado como “El Concierto Subacuático”. “Kill Gil” (2010) y “Random” (2017) fueron los últimos discos de estudio editados por García. Lejos del brillo de antaño, no despuntaron y, salvo honrosas excepciones, sólo pasaron a engrosar su listado de álbumes.

Entre tanto disco y gira, la vida de Charly García siempre estuvo arriba del carro de una montaña rusa. Idas, venidas, viajes, escándalos fueron actores protagónicos dentro de su historia. Recordadas interpretaciones extravagantes y apariciones públicas fueron parte de los condimentos perfectos para este cuento; un cuento exitoso pese a todo.

La vida y el éxito de Charly García es difícil de resumir y, más aún, de dimensionar. Sin embargo, se podría explicar afirmando que ha habido muchos Charly dentro del mismo Charly, por lo tanto, su vida ha tenido muchas vidas dentro de sí misma, haciendo una alusión a su gira y posterior disco en vivo titulado “60×60” y a la que este texto también insinúa en su título.

A pesar de esas múltiples vidas y personajes dentro de él, Charly casi siempre ha transitado por la vereda del éxito, reinventándose una y otra vez, lúcido y no tanto, mirando de reojo el fracaso y las caídas, pero haciéndole frente cada vez que se presentaron. Sobre el éxito, él mismo entregó una definición hace algunos años en un programa de la televisión argentina que describe su carrera casi a la perfección.

Increíble que un personaje como Charly García cumpla 70 años.

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