El stoner rock es uno de esos géneros musicales en los que la prolijidad interpretativa y el equilibrio sonoro pasan a segundo plano en pos de un mayor énfasis en la actitud y la energía. Bandas extranjeras como Truckfighters o Samsara Blues Experiment, así como los nacionales Hielo Negro, nos han mostrado que, al menos en el stoner, las pelotas pesan más que la perfección.
Por eso, no debe extrañarnos que el sonido de Enzamvle no sea el más refinado. Por el contrario, es parte de su impronta y es un sello que se presenta de forma coherente en toda su propuesta, tanto en su música como en el descuidado arte de su portada y el deliberado desapego a las normas ortográficas en su nombre.
Esta desprolija pero coherente propuesta, presente en su primer EP “Rokisdet”, es la que hace que Enzamvle sea una banda que puedes amar por su crudeza, o que terminarás odiando por su falta de cuidado. Echa un vistazo a tus prioridades y gustos, porque esta banda no ofrece puntos intermedios.
Desde el inicio del EP con el track inicial Omega, el trío serenense alcanza tal espontaneidad que logran evocar la sensación de estar tocando en vivo. Ese rock crudo de antro, lejano a la faceta más “fancy” del rock a la que nos han malacostumbrado Hard Rock Cafe y School Of Rock Santiago, lo logran con gran éxito los muchachos de Enzamvle con esta publicación cargada de visceralidad.
El disco avanza con Sicowaracha, un corte de largos segmentos instrumentales y un inteligente aprovechamiento de la herencia musical nortina. El alegre groove de la guaracha se tiñe de la oscura sonoridad del grupo y da como resultado uno de los temas más interesantes del disco.
La perturbadora Patanga muestra la inquietud del grupo por explorar más allá de los márgenes de lo armonioso y lo bello, utilizando la disonancia como recurso creativo.
Los dos últimos tracks, Nivel Uno y Simula, son un fiel resumen del sonido de la banda: riffs poderosos, cortes impredecibles, toneladas de fuzz y una infalible dupla vocal compuesta por Marco Durán y Ruth Del Pinco. A ellos se suma la simple pero siempre efectiva base rítmica ofrecida por Max Marinkovic. Este último, teniendo toda la técnica para poder dar mayor complejidad a sus beats, opta por conservar la simplicidad en pos de un sonido más directo y frontal, cargando con total éxito el poder de la banda sobre sus hombros.
Tan solo unos meses fueron necesarios después de “Rokisdet” para que Enzamvle publicara “Nivel Uno”. Al terminar de escuchar esta segunda publicación, predomina la sensación de que nos encontramos ante una obra inconclusa. ¿Qué viene ahora? Para saberlo habrá que estar atento a los próximos movimientos de Enzamvle.
Comentario en inglés:
Stoner rock is a music genre in which attitude and energy are above prolixity and overproduction in sound. Foreign bands like Truckfighters or Samsara Blues Experiments, along with national acts such as Hielo Negro, have shown us that, in the stoner frame, balls are way more important than perfection.
That’s why there’s no surprise in Enzamvle’s sloppy and dirty sound. The band’s characteristic style shows complete coherence with its visuals (as seen on the album cover) and its deliberate defy to ortographic rules on its own name.
Since its first EP “Rokisdet” (“Rock Is Dead”), Enzamvle has prooved they are a band of black and white. Either you love them for their raw attitude, or hate them for they careless sound, you need to watch your priorities before you give them a listen. There’s no greyscale in this band.
The opening track, Omega, brings the spontaneity of a live show. Away from the fancy rock sound we’ve got used, what Enzamvle brings to the listener is the feeling of a cave club, just like the juke joints in which rock n’ roll originated.
The second track, Sicowaracha, makes a wise use of chilean-northern music heritage on its long instrumental sections. The happy groove of guaracha is mixed with the band’s dark mood and gives us one of the EP’s most interesting songs as a result.
Patanga’s disturbing atmosphere shows us how eager the band is for exploring beyong the borders of beauty and harmony, using disonance as a creative resource.
The two last tracks, Nivel Uno and Simula are a short sample of the band’s signature sound: powerful riffs, unpredictable breaks, tons of fuzz and a reliable vocal couple built by Marco Durán and Ruth Del Pinco. In addition, drummer Max Marinkovic brings a simple yet effective rhythm basis. Even though he’s good enough to play complex beats, he prefers to keep it simple, so the band gets a straight and direct sound over his shoulders.
It only took a few months, since their first EP, to bring us a second one. An album full of an “unfinished story” feel. What’s next? We’ll have to be alert to Enzamvle’s next move to know.
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