Van Hope – We Have Nothing, We Want It All (2019)
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Van Hope – We Have Nothing, We Want It All (2019)

Van Hope – We Have Nothing, We Want It All (2019)

viernes 07 de junio, 2019

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Escrito por: Álvaro Molina

Proveniente de Santiago, Chile, Van Hope es el proyecto solista del ambicioso músico Sebastián Hope. Sin embargo, el sonido que concibe es una imaginación a la radio 90’s de Seattle, con una auténtica provocación que entreteje el hard rock y el rock alternativo. Y no es sorpresa; producido por el incansable Jeff Tomei (Smashing Pumpkins, Jerry Cantrell, Matchbox 20, Skid Row), ‘We Have Nothing, We Want It All’ es un intenso debut que mezcla los crudos sentimientos del grunge y el optimismo en los himnos del pop-rock alternativo.

Grabado en Santiago, producido y mezclado vía Atlanta y masterizado por Glenn Schick en Los Ángeles, CA, el sonido aterrizado parece sacado directamente de las radios universitarias de fines de los noventas. Aún así, la música perspicaz y directa de Van Hope da un paso adelante frente a la maraña contemporánea de franelas teñidas por altas dosis de espresso y aletargada en una estirada adoración al grunge. Como solista, Sebastián apuntó a una elaboración matizada que abre algo más de espacio a través de tinturas perceptivas. ¿Riffs escarpados y estimulantes? Check. ¿Voces provocadoras? Check. ¿Letras llenas de ansiedad y melancolía? Doble check. Todos estos elementos se fusionan y encajan dentro de la cristalina y nítida producción de Tomei, reafirmando las altas expectativas y ambiciones de Hope en un mercado post-géneros que ya se intuye saturado.

Según el autor, este disco es una firme declaración personal tanto lírica como musicalmente. “Human After All” es la obertura que parece ser la más orientada al single rockero de oreja; riffs exultantes y pesados que se elevan con un evidente entusiasmo por lo “grungy”, desde Pearl Jam a Bush, y letras con un claro pathos sentimental (“Be grateful for the life you got to live, sometimes the path to liberation, is not so hard to find”). Podría decirse que Van Hope sin duda conoce  su zona de confort. “Hatch” utiliza similares recursos, pero incluye un perceptible filo hacia lo poético de un himno que se asemeja al Alice In Chains era Duvall (más que, digamos, Staley). Pero es una agudeza que funciona, con un sentido que no se desvía y que igualmente mantiene una atracción natural. Del mismo modo, hay lugar para canciones cargadas al pop que cautivan lo “alternativo”, desde el britpop a los albores del sonido indie. La adecuadamente titulada “Tempest” es un animado vendaval de guitarras y coros pegajosos a la Placebo (“Waves keep pushing me to where the void is, it’s hard to see things straight when somebody’s in the way”). La mayoría de la transparencia de este disco se debe a su ritmo. Las canciones caen una por una en dosis correctas. En otras palabras, es una aproximación tradicional a la confección de un disco de rock. Luego de la ansiosa y pesada carga al riff en “A Place To Live And Die”, viene “Delirium Coma”, una abierta y sensible balada que muestra el lado meditabundo y pensativo de Van Hope (“Things I knew so well, Are now gone without a trace, As my spirit tries to save me from myself”), la cual se acopla efectivamente al resto del disco, sin sentirse como una estrategia forzada. Con todo, ‘We Have Nothing, We Want It All’ es un disco con su propia vitalidad y empuje. Los “revivalistas” del grunge podrán pensar que es una versión reequipada o reciclada de una (ahora) exhausta y ambigua nostalgia. Pero, también, es un esfuerzo que merece su oportunidad. El entusiasmo de este debut no intenta por ningún ángulo convertirse en una especie de tributo. En cambio, es un disco bien hecho, con una alta apuesta y que cree en sí mismo, sin perjuicio de sentirse desanimado por el polémico zeitgeist contemporáneo de la “retromanía”.

(Reseña en inglés)

Hailing from Santiago, Chile, Van Hope is the solo project of thriving musician Sebastián Hope. However, the sound he crafts and envisages is pure Seattle-radio, circa 1995, with a sheer outlook for hard alternative rock. And it’s no surprise; produced and mixed by the restless Jeff Tomei (Smashing Pumpkins, Jerry Cantrell, Matchbox 20, Skid Row), ‘We Have Nothing, We Want It All’ strikes as a bold and alluring debut album that weaves both the gritty feeling of grunge and alt-pop’s buoyant, anthemic sound.

Recorded in Santiago, produced and mixed via Atlanta and mastered by Glenn Schick in Los Angeles, its earthbound sound feels pulled out straight from late-90s college rock radio. Nevertheless, Van Hope’s insightful and direct music is one that steps forward in the post-modern, flannel-covered, espresso-fueled, grunge-worshipping mess of contemporary rock & roll. As a solo musician, Sebastián aimed for a crafty, nuanced expression that feels airy with its perceptive tinges. Want some jagged guitars and catchy riffs? Check. Downtuned and edgy vocals? Check. Angst ridden, thoughtful lyrics? Double check. All these elements fit and fuse inside Tomei’s crisp, crystal-clear production and mixing, bolstering Hope’s high ambitions in a somewhat saturated post-genre music market.

According to its author, this album stands as a personal statement, both lyrically and musically. Take “Human After All”, the troublemaker album-opener that seems the most single-appealing track; thundering riffs that soar an overt enthusiasm for everything grungy, from Pearl Jam to Bush, and engaging lyrics with a clear pathos (“Be grateful for the life you got to live, sometimes the path to liberation, is not so hard to find”). You could say that Van Hope unmistakably knows the comfort zone right away; “Hatch” uses similar sonic resources, but has a liminal, anthemic edge to it that resembles Alice In Chains Duvall-era (as in, rather than Staley’s). And it’s all right, it still rocks with alluring eagerness. There’s also room for pop-laden tracks enthralling everything “alt”, from britpop to early indie. The accurately titled “Tempest” is a whirlwind of upbeat rhythms and a catchy Placebo-esque chorus (“Waves keep pushing me to where the void is, it’s hard to see things straight when somebody’s in the way”). Most of the album’s gauzy swing is due to its pacing. The songs come and go in rightful doses. In other words, it’s a traditional approach to rock & roll LP confection. After the angsty and hard-riffed “A Place To Live And Die” comes “Delirium Coma”, a sensitive and open-heart ballad that shows Van Hope’s thoughtful and ruminative side (“Things I knew so well, Are now gone without a trace, As my spirit tries to save me from myself”), hitching naturally, without stiffness to the rest of the album. All in all, ‘We Have Nothing, We Want It All’ is a record with its own vim. Grunge revivalists might think it’s a refurbished version of a (now) dried-out nostalgia. But, also, give it a try. Hope’s elated debut doesn’t try to be any sort of tribute. Rather, it’s a poised, well-crafted and engaging album that believes in itself without getting deflated by the disputed contemporary “retromaniac” zeitgeist.

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