Tsunamis – Trans Express Sudamericane (2017)
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Tsunamis – Trans Express Sudamericane (2017)

viernes 17 de agosto, 2018

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Escrito por: Álvaro Molina

Corrían los primeros años de la década pasada. Algo estaba sucediendo en la escena musical en Chile. Algo que comenzó a gestarse en lo que sería una primera etapa de renovación y refresco en la música chilena. ¿Una nueva contracultura, quizás en sus primeros pasos? Un germen estaba armándose para evitar estancarse en un fango insalvable mediático y corporativo. Eran los primeros años de bandas que, hoy por hoy, para algunos constituyen referentes y no una pieza histórica de museo congelada en el tiempo y en constante repetición. The Ganjas, Perrosky, Guiso, The Pendex y Ramires! eran nombres que copaban recintos del underground chileno en ese entonces, diferentes actores que tomaron un escenario casi reinaugurado y, a pesar de poder ser susceptible de disputas o discusión, hoy es inevitable pensar que ayudaron a configurar lo que está ocurriendo actualmente en Chile. Y tanto en la nueva explosividad musical del país como en la tendencia a oxigenar un poco la escena, un cupo entre esa “primera generación” también le corresponde a Tsunamis.

En el año 2004, Tsunamis se lanzó formalmente con un disco homónimo de “nuevo rock alternativo” que se matizaba con un puente tendido entre el grunge desatado y la experimentación de The Velvet Underground y Sonic Youth. Un lanzamiento importante que ayudó a sacudir el establishment demasiado funcional e interesado en resultados económicos, como se discute por ahí, en algunos vestigios comunicacionales. Es un rock identitario, con sellos personales que van más allá de meros detalles y que contagian la música y las letras de una propuesta más o menos pensada como algo especial e inquieto. Digamos, diferente al MTV noventero chileno. Más allá de elaborar algo apologético, es importante quedarse con la idea de que los liderados por Goli Gaete (voz y guitarra) fueron – y lo son – uno de los agentes de agitación de las aguas musicales chilenas. “No somos prolíficos, pero tampoco nunca dejamos de existir”, confiesa Gaete. 

Pasó el tiempo. Algunas de las bandas que mencionaba anteriormente, de manera paradójica, quedaron en el camino o sucumbieron ante una escena que aún lucha por salir del estancamiento y de la “guerra fría” entre nichos. Para Tsunamis, se aconteció una serie de tiempos de descanso marcados por diferentes proyectos personales de los miembros de la banda, reuniones y formas de acomodarse a los nuevos años. Ya entrada la nueva década, el año 2014 Tsunamis decide aprovechar la oportunidad de volver a restablecer la marejada con la re-edición por los diez años de su disco debut a través de la casa BYM Records. Aquel disco que representaba tan sólo una arista de la “nueva-nueva-nueva canción chilena”, ahora con sabor a rock alternativo nacional, permitió que la banda negociara con el sello un nuevo lanzamiento. De todos modos, había que aprovechar la inercia del momento y no quedarse en el congelador de la nostalgia. Y, como una agrupación que quiere volver a hacer lo que le gusta, nace ‘Trans Express Sudamericane’ (en adelante ‘TES’), el quinto disco de Tsunamis, lanzado en 2017 y que volvió a mostrar un lado más que interesante de la música chilena moderna. 

Podría pensarse que ‘TES’ es un intento de disco conceptual. ¿En la música? ¿En las temáticas? ¿Puramente en la estética? En general, se puede decir que recoge las dimensiones temporales entre las que navega Tsunamis. Remanentes de ese rock alternativo con olas experimentales quedan aún vigentes en “Monstruo de la Imagen” y en el tema homónimo del disco. Son guitarras espesas, pero ligeras en el manejo de la melodía. Es un muro de sonido, pero que ahora se viste con tintes de pop. Sin ir más lejos, “Corten” es una canción que perfectamente podría haber sonado en alguna radio universitaria, o que se podría haber colado entre la contracultura latinoamericana de los ochentas. Post-punk agitado y dulce, pero que mantiene algo de vanguardia como lo es a través de una corriente de conciencia que Gaete vomita en uno de los cuadros de la canción. No cabe duda de que lo más interesante del disco, en general, es la forma en que Tsunamis agrega nuevos matices que hacen de la naturaleza de ‘TES’ algo que se actualiza a los tiempos modernos o que, por lo menos, supone que es una banda que no se quedó dormida en su luna de miel.

Parte de esos nuevos matices son, como sugerí antes, esas corrientes de la conciencia e incluso sampleos de sonidos que se sienten “en vivo”, como conversaciones o pasajes de palabra hablada. Pero en cuanto a instrumentación “convencional”, el saxo tenor a cargo de Felipe Yaluf es lo que añade una entretención especial, un juego musical que calza con las exploraciones sonoras de Tsunamis. No por nada se convierte en el instrumento que la lleva en canciones como “Corre el Río” (de nuevo, sampleos y corrientes de la conciencia”), “Estar y No Estar” y “4AM”. Tres canciones que, por sí solas, podrían estar en discos diferentes. Una es garage rabioso mezclado con el punk jazz agitador. La otra es más cercana los ritmos y melodías ochenteras de Talk Talk o Sumo. Y, la última, es la conjugación de sonidos más latinoamericanos en mid-tempo para culminar un disco rotundo.

Esa sensación de rock identitario en Tsunamis es, en otras palabras, un diálogo entre lo propio (como banda musical) y la cercanía con una determinada cultura o contexto social-geográfico. Claro, el título del disco hace referencia directa a este continente sudamericano y logra hacer un paseo express desde los Andes al Amazonas, pasando también por las tierras chilenas y su historia (¿escuché una referencia a “Punta Peuco” en una de las canciones?). En las letras de estas once canciones se manejan conceptos de aislamiento y abducción, la alienación de Sudamérica respecto al primer mundo. Pero todo eso entra en discusión al incluir referencias a las infinidades que este continente regala. “Patina en Agua” es quizás mi canción favorita en ‘TES’. “Tu frontera es rezar, tus pescados, tu patineta, pertenecen al mar, al mar” reza Gaete en uno de sus versos para después murmurar sobre los chasquis incaicos de este Cono Sur, en una canción que resume lo que logra Tsunamis en este lanzamiento: conjugar los tiempos, descontextualizar y actualizar, experimentar y al mismo tiempo sembrar melodías pop que “rejuvenecen”  inconscientemente a este (ahora) septeto musical (!). 

Si usted, estimado lector, ha llegado hasta este punto en la (larga) reseña, me gustaría dejar tan sólo una reflexión hecha por Gaete acerca del actual estado de la escena chilena, la cual me parece crucial de compartir:

“Creo que aproximadamente desde el 2005 la música chilena tuvo un auge impresionante que la ha llevado hoy a ser el foco de la música que se hace en Latinoamérica. Si los argentinos dominaron por mas de 30 años la escena “latina” del pop rock, hoy es Chile quien la lleva. Sellos independientes que no solo editan fuera pero que se han radicado en otros países, músicos chilenos que giran por todo el mundo. Chile es un foco en esta parte del mundo y eso se ve en todo no solo en la música. Eso habla no solo de profesionalismo pero también de creatividad, tal vez hasta de una revolución cultural”

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Álvaro Molina
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